En el ciclo eterno de los linajes y los afectos, la princesa Alexandra de Hannover —hija de Carolina de Mónaco, heredera de títulos que atraviesan siglos de historia europea— ha anunciado su compromiso con Ben-Sylvester Strautmann, el hombre que la acompaña desde la adolescencia. Lo hizo no desde un balcón de palacio, sino a través de Instagram, eligiendo el lenguaje de su generación para inscribir un acontecimiento antiguo en el presente. Mónaco, principado acostumbrado a que el amor de sus príncipes se convierta en asunto de todos, se prepara para su primera boda real desde 2019.