En el fútbol, como en la vida, los errores no desaparecen con el pitido final. El organismo arbitral de la Premier League reconoció que el gol decisivo de Erling Haaland en el derbi de Mánchester —anotado en Old Trafford y que selló la derrota del United por 0-1— no debería haber sido validado sin una revisión más rigurosa por parte del VAR. La admisión pública de Pro Ref abre una pregunta que trasciende el partido: ¿puede la tecnología, mal aplicada, ser tan falible como el ojo humano que pretende corregir?