En las primeras horas de un viernes de septiembre, Ceuta volvió a convertirse en espejo de las tensiones irresueltas entre la ley, la frontera y la dignidad humana. Cerca de 1.800 migrantes fueron trasladados desde las playas de Trampolín y Benítez hasta un campamento provisional en el puerto, en una operación que comenzó con una estampida imprevista y terminó bajo cordones policiales y megáfonos. El episodio no es solo logístico: revela el vacío legal que el Tribunal Supremo identificó en julio y que el Gobierno socialista intenta ahora colmar mediante una reforma de la ley de extranjería.
La Policía organiza a migrantes tras estampida en traslado desde playas de Ceuta al puerto
Aproximadamente 1.800 migrantes fueron trasladados desde campamentos en playas a instalaciones provisionales en el puerto tras una operación que generó escenas de tensión y avalanchas.