En las costas de Ceuta, donde miles de personas llegaron nadando desde Marruecos en julio, España ha puesto en marcha una maquinaria administrativa que traduce la urgencia humana en procedimiento legal. Noventa agentes policiales trabajan ahora para procesar más de 1.800 solicitudes de asilo en un plazo de doce semanas, navegando entre garantías jurídicas, vulnerabilidades individuales y la tensión irresuelta entre la promesa de devolución y la complejidad de la ley. Lo que comenzó como una crisis de frontera se ha convertido en un examen sobre si las instituciones pueden sostener, al mismo ti
La Policía despliega un engranaje de 90 agentes para procesar solicitudes de asilo en Ceuta
Miles de migrantes, muchos de los cuales entraron nadando, enfrentan procedimientos complejos de asilo con riesgo de expulsión si no cumplen criterios de persecución política, religiosa o por género.