SAIC Motor invertirá 200 millones de euros en Ferrol para producir 120.000 vehículos anuales, esquivando aranceles de la UE del 45% a coches chinos. El Ministerio de Defensa y el CNI temen que la proximidad a instalaciones militares sensibles facilite espionaje electrónico y captación de trabajadores de industrias auxiliares.
La planta china en Ferrol enciende alertas de espionaje en Defensa y el CNI
Basta sentarse en el puerto para anotar cada buque que entra y sale
¿Por qué eligió SAIC Motor precisamente Ferrol si había otros puertos disponibles sin instalaciones militares cercanas?
Esa es la pregunta que mantiene despiertos a los analistas de inteligencia. Vigo y Gijón ofrecían puerto, infraestructura, mano de obra. Pero Ferrol tenía algo más: proximidad a tecnología militar clasificada. Puede ser coincidencia, pero el patrón se repite en Tijuana, junto a San Diego.
¿Qué tipo de espionaje es el que más preocupa? ¿Ciberataques, vigilancia física?
Ambos, pero el verdadero miedo es el factor humano. Un trabajador de una pyme que subcontrata para Navantia y que también trabaja para la planta china. Alguien que conoce calendarios, procesos, proveedores. Eso es mucho más valioso que cualquier ciberataque.
¿Puede una empresa privada china ser realmente privada si el Estado es propietario?
En teoría, SAIC Motor es una compañía comercial. En la práctica, cuando el Estado chino es accionista mayoritario, la línea entre negocio y inteligencia se vuelve muy borrosa. Los servicios de inteligencia chinos tienen acceso a cualquier información que la empresa recopile.
¿Qué pasa si Washington decide que esto es inaceptable?
Eso es lo que más preocupa en Defensa. Navantia depende de clientes extranjeros, especialmente estadounidenses. Si Washington pierde confianza en que las instalaciones de Ferrol son seguras, los contratos pueden evaporarse. La reputación es más frágil que cualquier muro.
¿Por qué los políticos españoles no pueden simplemente rechazar el proyecto?
Porque Ferrol está muriendo. Doce por ciento de desempleo, décadas de desindustrialización. Mil empleos prometidos es demasiado tentador. Además, tanto Rueda como Sánchez viajaron a China para conseguir esto. Rechazarlo ahora sería admitir fracaso político.
O Pulso
- SAIC Motor invertirá 200 millones de euros en Ferrol para producir 120.000 vehículos anuales
- La planta estará a 5 kilómetros de la base naval y el astillero de Navantia
- Navantia genera 2.500 empleos indirectos y 1.500 directos en la región
- El sistema de combate Aegis de Lockheed Martin equipa las fragatas españolas
- Ferrol tiene una tasa de desempleo del 12,1%, casi el doble que la provincial
SAIC Motor invertirá 200 millones de euros en Ferrol para producir 120.000 vehículos anuales, esquivando aranceles de la UE del 45% a coches chinos. El Ministerio de Defensa y el CNI temen que la proximidad a instalaciones militares sensibles facilite espionaje electrónico y captación de trabajadores de industrias auxiliares.
La instalación de una fábrica de vehículos eléctricos chinos a 5 km de la base naval de Ferrol y Navantia enciende alertas en Defensa y el CNI por riesgos de espionaje a sistemas militares estadounidenses avanzados.
A cinco kilómetros en línea recta, separados apenas por el puerto exterior de Ferrol, conviven dos mundos que nunca debieron estar tan cerca. De un lado, el arsenal de la Armada española y el astillero de Navantia, donde se construyen y mantienen las fragatas más avanzadas de la flota, equipadas con el sistema de combate Aegis de Lockheed Martin, la tecnología de detección de misiles más sofisticada del planeta. Del otro, pronto estará la primera planta europea de SAIC Motor, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos, que planea invertir 200 millones de euros para producir 120.000 automóviles anuales en suelo gallego. La proximidad no es accidental, y eso es lo que mantiene en vela a los responsables de la defensa nacional.
El proyecto llegó a Galicia como una bendición económica. La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, lo describió como el mayor proyecto internacional que ha recibido la región en décadas. El Gobierno autonómico lo declaró estratégico, aceleró trámites, prometió mil empleos directos y otros trescientos más en servicios logísticos. El presidente Alfonso Rueda viajó a China en abril para visitar la planta de Zhengzhou, donde incluso condujo uno de los vehículos de la marca MG. El presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, lo había precedido apenas días antes, reuniéndose con Xi Jinping con el objetivo explícito de atraer inversión china. Ambos líderes compiten ahora por el mérito de haber conseguido que la empresa eligiera Ferrol sobre otras opciones europeas como Hungría. La aprobación del Consejo de Ministros es un trámite que Rueda confía en que no presentará obstáculos.
Pero en el Ministerio de Defensa y en el Centro Nacional de Inteligencia, las campanas de alarma suenan sin parar. La preocupación no es teórica ni paranoia burocrática. El arsenal de Ferrol alberga las cinco fragatas de la clase Álvaro de Bazán, dos buques de aprovisionamiento en combate, numerosos talleres de apoyo logístico y, en las naves subterráneas de Mougá, el centro de certificación y mantenimiento de misiles y torpedos. Navantia, contiguo a la base naval, construye las fragatas F-110, la última generación de escoltas de la Armada, y moderniza las F-100. Ambas clases están equipadas con ese sistema Aegis estadounidense. El astillero ha construido también buques de guerra para Australia, Noruega y Reino Unido. La ministra de Defensa, Margarita Robles, transmitió recientemente su inquietud al presidente gallego, pero este está demasiado comprometido con el proyecto para dar marcha atrás.
Lo que preocupa es la geometría de la amenaza. Un militar que conoce bien la zona lo expresó con crudeza: basta sentarse en el puerto exterior donde estará la planta para anotar cada buque que entra y sale de la base naval y el astillero. SAIC Motor rechazó otros emplazamientos portuarios que no afectaban intereses militares, como Vigo y Gijón, y eligió Ferrol. El patrón se repite en otros continentes: la compañía china planea una planta en México, y según algunas fuentes, la ubicación elegida es Tijuana, a solo veinticinco kilómetros de la base naval de San Diego, la mayor de la Marina estadounidense en el Pacífico. Los servicios de inteligencia chinos no necesitan entrar en las instalaciones militares para obtener información. La observación pasiva, el monitoreo de movimientos, la interceptación de comunicaciones: todo es posible desde una fábrica legítima.
La verdadera vulnerabilidad, sin embargo, está en el tejido industrial local. Navantia genera más de dos mil quinientos empleos indirectos además de mil quinientos directos. Esas mismas pequeñas y medianas empresas que subcontratan trabajos para el astillero trabajarán también para SAIC Motor. Un trabajador captado por los servicios de inteligencia chinos, alguien que conoce los procesos, los proveedores, los calendarios de construcción: ese es el factor humano del espionaje clásico, y es lo que más quita el sueño a los analistas. La Armada y Navantia reforzarán sus sistemas de protección contra ciberataques y otras formas de espionaje electrónico, pero no hay blindaje perfecto cuando la amenaza está integrada en la economía local.
Lo más insidioso es que el riesgo ni siquiera necesita materializarse para causar daño. Los expertos advierten que la mera percepción de que existe puede tener consecuencias graves. La imagen de Navantia como empresa segura, confiable, capaz de trabajar con equipos altamente sensibles, podría resultar dañada ante sus clientes extranjeros. La credibilidad de la Armada frente a sus proveedores estadounidenses está en juego. Washington ya ha demostrado que lo que más le preocupa de la política exterior española no es el gasto militar insuficiente ni la cesión de bases, sino los coqueteos con China, a la que considera su rival estratégico. El contrato de Interior con Huawei para servidores de almacenamiento del sistema SITEL de escuchas judiciales generó recelos que España nunca logró despejar del todo, a pesar de las explicaciones sobre instalaciones estancas. Ahora se trata de ofrecer garantías de que los servicios chinos no tendrán acceso a tecnología militar clasificada como secreta.
Lo paradójico es el silencio político. Los populares, que hicieron un escándalo del contrato de Huawei y criticaron duramente a Sánchez por su acercamiento a China, guardan ahora silencio. La razón es simple: Rueda y Sánchez se disputan el éxito de haber conseguido que la empresa eligiera Galicia. Rechazar la inversión ahora resulta políticamente imposible para ambos. Ferrol, que ha sufrido décadas de desindustrialización y cuya tasa de desempleo ronda el doce por ciento, casi el doble que la provincial, necesita desesperadamente empleos. Los críticos advierten que SAIC Motor apenas aportará trabajo en la primera fase, limitándose a ensamblar vehículos desmontados que llegarán en contenedores desde China, con una planta altamente robotizada. Habrá que esperar para comprobar si se cumple el compromiso de que muchos componentes se fabriquen en Galicia o sean al menos Made in Europe. Mientras tanto, la tensión entre la necesidad económica y la seguridad nacional seguirá sin resolverse.
Citações Notáveis
La mayor preocupación está en las industrias auxiliares y la posibilidad de que algún trabajador sea captado por los servicios de inteligencia chinos— Fuente del Ministerio de Defensa
La sola percepción de que existe riesgo de intrusión puede causar daños reputacionales y tener consecuencias prácticas muy graves— Expertos en seguridad consultados