Un equipo internacional de investigadores, tras examinar 83 estudios sobre el envejecimiento humano, ha llegado a una conclusión que invita a repensar lo que sabemos sobre el cuerpo y la mente: no es el peso en sí lo que más importa, sino la fuerza y la masa muscular. La sarcopenia, esa silenciosa pérdida de músculo que acompaña a muchos en la vejez, eleva el riesgo de demencia en un 42%, mientras que la relación entre obesidad y deterioro cognitivo resulta ser, según la edad, mucho más paradójica de lo que la sabiduría convencional sugería. En el fondo, este hallazgo nos recuerda que el cuerp