La carretera interoceánica pavimentada en 2009 coincidió con un incremento drástico de dengue en comunidades cercanas, mientras que zonas alejadas vieron efectos menores. Investigadores utilizaron metodología de 'diferencias en diferencias' para descartar otras variables como mejoras en diagnóstico, fortaleciendo la evidencia de causalidad.
La pavimentación de carreteras en Sudamérica dispara casos de dengue un 403%
La salud siempre queda negligenciada en este tipo de desarrollos
¿Cómo se da cuenta alguien de que una carretera está causando una epidemia? Parece demasiado abstracto.
Singleton lo notó caminando. Vio que la vida era completamente distinta a un lado de la carretera que al otro. Luego buscó los datos que confirmaran esa intuición.
Pero una carretera trae muchas cosas: más gente, más comercio, más movimiento. ¿Cómo saben que es el dengue y no otra cosa?
Compararon con la leishmaniasis, otra enfermedad transmitida por insectos en la misma zona. Si fuera solo que mejoraron los diagnósticos, ambas deberían haber aumentado. Solo el dengue se disparó.
¿Y eso es suficiente para decir que la carretera causó el brote?
Es lo más cercano que pueden llegar en epidemiología sin hacer un experimento controlado, que es imposible en la vida real. Lescano fue honesto: no es definitivo, pero es robusto.
¿Qué significa que 10.950 casos sean "atribuibles" a la carretera?
Que si la carretera no se hubiera pavimentado, esos casos probablemente no habrían ocurrido. Es el 57% de todos los casos en ese período.
¿Y ahora qué? ¿Van a dejar de construir carreteras?
No. Lescano dice que las carreteras son necesarias. Pero ahora saben que hay que evaluar estos riesgos sanitarios antes de construir, no después.
El Pulso
- Pavimentación de carretera interoceánica en Madre de Dios, Perú en 2009
- Incremento del 403% en casos de dengue en comunidades cercanas a la carretera
- Aproximadamente 10.950 casos atribuibles a la pavimentación entre 2009 y 2022
- El dengue causó 1,1 millones de muertes globalmente en 2024, con 90% de casos en América
La carretera interoceánica pavimentada en 2009 coincidió con un incremento drástico de dengue en comunidades cercanas, mientras que zonas alejadas vieron efectos menores. Investigadores utilizaron metodología de 'diferencias en diferencias' para descartar otras variables como mejoras en diagnóstico, fortaleciendo la evidencia de causalidad.
Un estudio vincula la pavimentación de la carretera interoceánica en Madre de Dios, Perú, con un aumento del 403% en casos de dengue, sugiriendo que la infraestructura facilita la movilidad del virus y las personas infectadas.
En 2009, cuando se terminó de pavimentar la carretera interoceánica que atraviesa Madre de Dios en Perú, nadie podía prever que esa obra de infraestructura traería consigo un problema de salud pública de proporciones alarmantes. Años después, los registros médicos de la región mostrarían algo inquietante: los casos de dengue se habían multiplicado por más de cuatro en las comunidades cercanas a esa carretera. Un incremento del 403% que no era coincidencia, sino consecuencia.
Alyson Singleton, epidemióloga de enfermedades infecciosas en la Universidad de Stanford, llegó a Madre de Dios como investigadora de campo. Mientras recorría la región con colegas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, notó algo que los números después confirmarían: la vida era radicalmente distinta dependiendo de si vivías junto a la autopista o lejos de ella. Esa observación inicial la llevó a formular una pregunta que parecía simple pero era profunda: ¿podría la carretera misma ser responsable del brote de dengue?
De regreso en Stanford, Singleton encontró un reporte cualitativo donde las comunidades locales describían exactamente lo que ella había intuido: el dengue se había disparado después de que la carretera fuera pavimentada. Decidió entonces hacer lo que los epidemiólogos hacen cuando sospechan una conexión: buscar los datos que la probaran. Junto con sus colaboradores, recopiló registros de vigilancia epidemiológica de las unidades médicas de Madre de Dios desde el año 2000 hasta 2022. Con esa información en la mano, aplicaron una metodología llamada "diferencias en diferencias", que funciona como un microscopio estadístico: compara lo que pasaba antes y después de la pavimentación, y además analiza cómo cambiaba la enfermedad entre zonas cercanas a la carretera y zonas alejadas. Los resultados fueron contundentes. El dengue aumentó de forma drástica en las comunidades próximas a la vía, mientras que en las unidades médicas más apartadas los efectos fueron mucho menos severos. Eso permitió a los investigadores inferir que la carretera era probablemente la causa principal del brote.
Los números eran significativos: aproximadamente 10.950 casos de dengue entre 2009 y 2022 podían ser atribuidos directamente a la pavimentación, lo que representaba el 57% de todos los casos registrados en ese período. Pero Singleton y su equipo sabían que en epidemiología no basta con una sola evidencia. Pensaron en otras explicaciones posibles. Quizá las unidades médicas simplemente habían mejorado su capacidad para diagnosticar dengue. Para descartar esa hipótesis, compararon los casos de dengue con los de leishmaniasis, otra enfermedad transmitida por insectos que se alimentan de sangre y que también circulaba en la zona. Si la mejora en diagnósticos fuera la causa, ambas enfermedades deberían haber aumentado. No fue así. La leishmaniasis no mostró el mismo patrón de incremento, lo que reforzaba la conclusión de que la carretera, no los diagnósticos mejorados, era el culpable.
Andrés Willy Lescano, epidemiólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y coautor del estudio, fue honesto sobre las limitaciones de su trabajo. Establecer una relación de causa y efecto entre dos fenómenos es extraordinariamente difícil, explicó. En un laboratorio controlado, podrían hacer un experimento definitivo. Pero en situaciones reales, especialmente en salud pública, eso es imposible. Además estaba el problema de la calidad de los datos: los sistemas de vigilancia en el Sur Global son menos desarrollados y menos financiados que en otros lugares, lo que puede introducir variaciones que complican el análisis. A pesar de estas limitaciones, Raquel Martins Lana, bióloga y epidemióloga del Barcelona Supercomputing Center que no participó en el estudio, elogió la metodología empleada. Para ella, la fortaleza principal de la investigación era precisamente cómo Singleton había logrado trabajar con los datos disponibles, imperfectos como eran, para llegar a conclusiones sólidas.
Singleton tiene hipótesis sobre los mecanismos que explican por qué una carretera pavimentada puede provocar un brote de dengue. La carretera aumenta la movilidad de las personas, y esas personas pueden transportar el Aedes aegypti, el mosquito que transmite el virus. Además, la carretera se convierte en un corredor comercial: hay negocios, restaurantes, bares. Hay movimiento constante, oportunidades para que los mosquitos piquen a viajeros. Comprender mejor estos mecanismos podría permitir a los gobiernos predecir si una nueva carretera podría desencadenar un brote similar. Martins Lana sugiere que este tipo de riesgos sanitarios deberían considerarse en los manifiestos de impacto ambiental de proyectos de infraestructura, porque la salud, dice, siempre queda negligenciada en estos desarrollos. Lescano añade una perspectiva pragmática: las carreteras son necesarias, pero hay que estar atentos a los riesgos, evaluarlos e incorporarlos en los costos de las decisiones. Ahora, Singleton y Martins Lana están colaborando en un nuevo estudio que examinará la relación entre infraestructura vial y dengue en Brasil, ampliando el alcance de una investigación que comenzó con una observación simple en una carretera de Perú.
Citas Notables
Viajamos por la carretera y también nos desviamos de ella. Y se notaba mucho lo diferente que era la vida si vivías junto a la autopista o si vivías más lejos de ella— Alyson Singleton, epidemióloga de Stanford
Las carreteras las vamos a necesitar, sólo tenemos que estar pendientes de los riesgos y evaluarlos para después incorporarlos en los costos de las acciones y las decisiones— Andrés Willy Lescano, epidemiólogo de la UPCH