Durante más de cuatro siglos, los mapas que enseñaron a generaciones enteras cómo es el mundo no mostraban el mundo tal como es, sino tal como el poder europeo del siglo XVI quería verlo. La Organización de las Naciones Unidas ha aprobado una resolución no vinculante para abandonar la proyección Mercator en los mapamundis oficiales, reconociendo que la distorsión cartográfica que empequeñece a África y engrandece a Europa no es un accidente técnico, sino una herencia geopolítica. Este gesto institucional, impulsado durante años por naciones africanas, no reescribe la historia, pero sí invita a