En el umbral entre la democracia y el espectáculo, Donald Trump ha prometido cinco mil dólares a cada estadounidense que vote por él, una propuesta cuya fuente de financiamiento permanece tan nebulosa como sus consecuencias éticas. El gesto no es solo electoral: es el síntoma de un sistema donde el poder sin consecuencias reales puede convertir el sufragio en transacción. La historia recuerda, con peso sombrío, que los liderazgos que apelan al interés inmediato de las masas no siempre terminan donde prometieron comenzar.
La obscenidad sin límites del rey del mundo
La columna menciona destrucción, hambre, sed y muerte en Palestina como consecuencia de políticas de Trump.