Una vez al año, Europa detiene el ritmo ordinario para que la ciencia salga de sus laboratorios y hable directamente con quienes aún no han elegido su camino. El 26 de septiembre, el Templo de Diana en Mérida se convertirá en aula abierta: investigadores de la Universidad de Extremadura y del CSIC guiarán a jóvenes por georradares, catapultas y mosaicos romanos, apostando a que la autenticidad de quien investiga de verdad es el mejor detonador de vocaciones. El gesto local se inscribe en un movimiento simultáneo de 460 ciudades europeas, recordándonos que cultivar curiosidad científica es, tam
La Noche de los Investigadores acerca a jóvenes de Mérida a la ciencia con 11 talleres gratuitos
Cuando los investigadores comparten sus fórmulas, despiertan vocaciones
¿Por qué es importante que sean los investigadores reales quienes enseñen, en lugar de educadores profesionales?
Porque hay una diferencia entre aprender sobre ciencia y conocer a alguien que la vive cada día. Cuando un investigador cuenta por qué eligió su campo, qué lo mantiene despierto por las noches, eso es contagioso. Los jóvenes ven que no es una materia abstracta, es una forma de estar en el mundo.
Pero ¿tenemos datos sobre si esto realmente cambia vocaciones? La presentación dice que buscan "fomentar vocaciones", pero eso es una intención, no un resultado medido.
Justo. ¿Cuántos jóvenes asisten normalmente a estos eventos?
El comunicado no especifica números esperados. Sabemos que hay once talleres y que se llenan hasta aforo, pero no dice cuál es ese aforo.
Eso es importante. Sin saber cuántas personas caben, es difícil entender la escala del evento. ¿Es para 50 personas o para 500?
¿Y qué pasa después? ¿Hay seguimiento?
El comunicado no menciona ningún mecanismo de seguimiento. Es un evento de una noche. Lo que suceda después dependerá de cada joven, de si algo de lo que vio lo marcó.
Exacto. Es una puerta abierta, pero no sabemos si alguien la cruza realmente. La intención es clara, pero los resultados están en el aire.
El Pulso
- La brecha entre la ciencia profesional y la imaginación juvenil persiste, y eventos como este nacen precisamente para cortocircuitarla.
- Once talleres gratuitos —georradar, redes 6G, cerámica de la Edad del Hierro, seguridad informática— compiten por un aforo limitado en uno de los monumentos romanos más emblemáticos de España.
- La novedad que tensiona esta edición: por primera vez serán los propios investigadores, no educadores externos, quienes impartan los talleres, exponiendo su trabajo real ante niños y adolescentes.
- Autoridades municipales, universitarias y del CSIC presentaron el evento unidos, señalando que la demanda de perfiles científicos en el mercado hace urgente sembrar vocaciones desde edades tempranas.
- El proyecto G9-Science4All, financiado por la Comisión Europea, ancla la iniciativa en una red continental que celebra la misma noche en 460 ciudades, convirtiendo un taller local en parte de una conversación europea.
Una vez al año, Europa detiene el ritmo ordinario para que la ciencia salga de sus laboratorios y hable directamente con quienes aún no han elegido su camino. El 26 de septiembre, el Templo de Diana en Mérida se convertirá en aula abierta: investigadores de la Universidad de Extremadura y del CSIC guiarán a jóvenes por georradares, catapultas y mosaicos romanos, apostando a que la autenticidad de quien investiga de verdad es el mejor detonador de vocaciones. El gesto local se inscribe en un movimiento simultáneo de 460 ciudades europeas, recordándonos que cultivar curiosidad científica es, también, una forma de política pública.
El viernes 26 de septiembre, el Templo de Diana en Mérida dejará de ser solo patrimonio para convertirse en laboratorio de tarde. La Universidad de Extremadura organiza allí la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras: once talleres gratuitos que van desde la construcción de catapultas en un fablab hasta la exploración del subsuelo romano con georradar, pasando por ciberseguridad, mosaicos emeritenses y pinturas naturales de la Edad del Hierro.
La propuesta se articula en tres bloques —ingeniería y tecnología, humanidades y arqueología— y está abierta a todo el público, aunque los menores de 12 años deben acudir acompañados. El aforo es el único límite, y la entrada es completamente gratuita.
Lo que distingue esta edición es quién enseña: no educadores contratados para la ocasión, sino los investigadores de la UEx y del CSIC que trabajan a diario en estos campos. Pedro José Pardo, director del Centro Universitario de Mérida, lo explicó con claridad: hay demanda real de perfiles científicos y la mejor forma de responder es despertar vocaciones desde la infancia. Victorino Mayoral Herrera, del CSIC, añadió que cuando un científico comparte su trabajo de forma cercana y atractiva, algo se enciende en quien lo escucha.
Mérida no estará sola esa noche. El evento forma parte del proyecto europeo G9-Science4All, financiado por las Acciones Marie Sklodowska-Curie de la Comisión Europea, y se celebrará simultáneamente en 460 ciudades del continente. En Extremadura, además de Mérida, habrá actividades en Plasencia, Cáceres y Badajoz, con la coordinación de Fundecyt-PCTEX y la colaboración de la Junta de Extremadura.
El viernes 26 de septiembre, la Universidad de Extremadura abrirá las puertas del Templo de Diana en Mérida para una tarde de ciencia sin filtros. Once talleres gratuitos esperan a cualquiera que quiera aprender cómo funciona un georradar arqueológico, construir una catapulta con un fablab, o descubrir qué se esconde bajo el suelo de una ciudad romana. Es la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras, y este año la novedad es que quienes enseñarán serán los propios investigadores de la Universidad de Extremadura y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
La oferta se divide en tres áreas. Cuatro talleres abordan ingeniería y tecnología: desde el diseño de catapultas hasta cómo funciona la red 5G y 6G, pasando por lo que los hackers ven cuando navegas por internet. Tres talleres se dedican a humanidades, con actividades como reconstruir mosaicos al estilo emeritense o crear pinturas naturales de la edad del hierro. Los cuatro restantes se centran en arqueología, con experiencias como un viaje virtual al pasado, la elaboración de cerámica propia, o la búsqueda de tesoros universitarios usando tecnología de georradar. Todos son gratuitos hasta llenar aforo. Los menores de 12 años deben ir acompañados de un adulto.
El evento fue presentado este martes por Antonio Vélez, delegado de Cultura del ayuntamiento de Mérida; Pedro José Pardo, director del Centro Universitario de Mérida; y Victorino Mayoral Herrera, representante del CSIC. Vélez subrayó que la noche busca acercar el conocimiento científico al público general, especialmente a jóvenes, para visibilizar el trabajo de los investigadores. Pardo añadió que el objetivo es difundir la ciencia entre niños y adolescentes porque hay demanda en el mercado, y pretenden fomentar vocaciones científicas desde edades tempranas. Mayoral Herrera agradeció a la Universidad de Extremadura, al Consorcio de Mérida y al ayuntamiento por ceder el espacio y los recursos, destacando que cuando los investigadores comparten sus fórmulas de forma atractiva, despiertan vocaciones en los jóvenes.
Esta iniciativa no es aislada. Ocurre simultáneamente en 460 ciudades europeas y forma parte del proyecto G9-Science4All, financiado por la Comisión Europea a través de las Acciones Marie Sklodowska-Curie. En Extremadura, la organización corre a cargo de la Universidad de Extremadura y Fundecyt-PCTEX, con colaboración de Cultura Emprendedora Universidad de la Junta. En la región también habrá eventos en Plasencia, Cáceres y Badajoz.
Lo que distingue esta edición es que los talleres no serán impartidos por educadores externos, sino por los investigadores que realmente trabajan en estos campos. Es un cambio deliberado: poner a los científicos frente a los jóvenes, permitir que cuenten sus propias historias, que muestren cómo se hace la ciencia desde adentro. La apuesta es que esa cercanía, esa autenticidad, sea lo que encienda la chispa en alguien que tal vez se convierta en investigador.
Citas Notables
Se pretende acercar el conocimiento científico al público general, y en particular a los más jóvenes para promover la visibilidad de sus investigadores— Antonio Vélez, delegado de Cultura del ayuntamiento de Mérida
El objetivo es difundir la ciencia y la investigación entre los niños y adolescentes, fomentando vocaciones de futuros investigadores— Pedro José Pardo, director del Centro Universitario de Mérida