Desde la Estación Espacial Internacional, un cristal de sal común cultivado en microgravedad ha revelado que las leyes que gobiernan la materia en la Tierra no son universales, sino contingentes. En julio de 2026, el astronauta Don Pettit fotografió un cristal de cloruro de potasio que, liberado del peso, eligió crecer en pirámides escalonadas en lugar de los cubos que la física terrestre predice. Lo que parece una anomalía es, en realidad, una invitación a repensar cuántas de nuestras certezas científicas son, en el fondo, accidentes de la gravedad.