La NASA descubre un cráter lunar del tamaño del Coliseo formado hace dos años

Una observación estadísticamente rara, en la práctica, de una vez en la vida
Científicos describieron el impacto lunar como un evento extraordinariamente poco común que ocurre aproximadamente una vez cada 132 años.
Mark

¿Por qué tardó tanto en descubrirse algo tan grande?

Mimi

El Orbitador recopila constantemente miles de imágenes. Las fotos estaban allí desde mayo de 2024, pero entre toda esa información, nadie las identificó como algo especial hasta agosto de 2025. Es como buscar una aguja en un pajar digital.

Luke

Pero espera, ¿cómo es posible que nadie viera un impacto de asteroide en tiempo real? ¿No hay telescopios vigilando la Luna?

Mimi

Aparentemente no. Los telescopios en la Tierra y en el espacio no detectaron nada. El impacto fue rápido, y la Luna es grande. Es posible que simplemente no estuvieran apuntando al lugar correcto en el momento exacto.

Mark

¿Qué tan raro es un impacto de este tamaño?

Mimi

Los científicos estiman que ocurre una vez cada 132 años. Es lo que llamaron "una observación de una vez en la vida". Estadísticamente hablando, es muy poco común.

Luke

Pero eso es una estimación, ¿verdad? Basada en modelos. No tenemos 132 años de datos directos.

Mimi

Correcto. Es un cálculo basado en lo que sabemos sobre impactos lunares históricos. Pero el punto es que esto nos da información valiosa sobre cómo funciona realmente la Luna.

Mark

¿Y eso importa para la base que la NASA quiere construir?

Mimi

Mucho. Si sabemos con qué frecuencia ocurren estos impactos y cuánto material expulsan, los ingenieros pueden diseñar estructuras que resistan el impacto de ese material.

Luke

Aunque, honestamente, todavía no sabemos exactamente qué tan probable es que ese material golpee la base. Eso es lo siguiente que necesitan calcular.

Mimi

Exacto. Es el siguiente paso. Pero al menos ahora saben que el riesgo es real y medible.

  • Un impacto de magnitud histórica —tan infrecuente que se estima ocurre una vez cada 132 años— pasó completamente inadvertido durante más de un año, revelando los límites de nuestra vigilancia del espacio cercano.
  • El cráter McGetchin, más ancho que el Coliseo Romano y tres veces mayor que cualquier impacto reciente previamente registrado, dispersó material expulsado a más de 100 kilómetros, superando todas las predicciones científicas.
  • El descubrimiento sacude una certeza arraigada: la superficie lunar se renueva mucho más rápido de lo que se creía, lo que significa que incluso las huellas de los astronautas del Apolo están condenadas a desaparecer.
  • Con la NASA planificando una base lunar habitada, el hallazgo se convierte en una advertencia urgente: los ingenieros deben recalcular los riesgos de impacto para garantizar que las estructuras futuras puedan resistir eventos similares.
  • Dos estudios publicados en Science Advances formalizan el hallazgo y abren una nueva etapa en la comprensión del entorno lunar, convirtiendo un cráter olvidado en un dato esencial para la supervivencia humana en la Luna.

En mayo de 2024, la Luna recibió un golpe silencioso que nadie registró en su momento: un fragmento cósmico excavó un cráter de 222 metros de ancho en su superficie visible, el mayor impacto reciente documentado en la historia de la exploración lunar. No fue hasta agosto de 2025 que los científicos, revisando imágenes del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, descubrieron lo que había ocurrido. El hallazgo, confirmado oficialmente en 2026, recuerda que la Luna no es un escenario estático sino un mundo vivo que cambia, y que ese cambio tendrá consecuencias directas para los seres humanos que pronto planean habitarla.

En mayo de 2024, un fragmento de asteroide o cometa golpeó la superficie visible de la Luna con una violencia extraordinaria, excavando un cráter de 222 metros de ancho y 43 metros de profundidad. Nadie lo notó. Los telescopios terrestres y espaciales no registraron nada, y el cráter permaneció en silencio, esperando ser descubierto.

El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA había capturado imágenes del sitio poco después del impacto, pero estas se perdieron entre el torrente constante de datos que la nave recopila. No fue hasta agosto de 2025 cuando los científicos identificaron las fotografías reveladoras. Tras meses de análisis, la confirmación oficial llegó a principios de 2026 con la publicación de dos estudios en la revista Science Advances.

El cráter, bautizado en honor de Thomas McGetchin, exdirector del Instituto Lunar y Planetario de Houston, es tres veces mayor que el anterior récord de impacto reciente detectado por el Orbitador. Los investigadores calcularon que un evento de esta magnitud ocurre apenas una vez cada 132 años. El material expulsado se dispersó más de 100 kilómetros, muy por encima de lo esperado, y un equipo liderado por David Paige de la UCLA identificó una zona de suelo removido y aflojado de 7 kilómetros alrededor del cráter, comparable, según Paige, al efecto de voltear la tierra en un jardín.

El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de lo científico. Revela que la capa superior del suelo lunar se renueva cada 80.000 años aproximadamente, un ritmo más acelerado de lo que se creía, lo que condena incluso las huellas de los astronautas del Apolo a desaparecer con el tiempo. Pero también plantea un desafío inmediato: la NASA prepara una base lunar habitada y necesita calcular con precisión el riesgo que representan impactos como este. Mark Robinson, científico principal del estudio, fue claro: esa información será decisiva para que los ingenieros refuercen las estructuras y protejan la presencia humana en la Luna.

En mayo de 2024, algo golpeó la Luna con una fuerza que nadie vio venir. Un fragmento de asteroide o cometa impactó contra la superficie lunar visible, excavando un agujero de 222 metros de ancho y 43 metros de profundidad. Nadie lo notó en ese momento. Los telescopios en la Tierra y en el espacio no registraron nada. El cráter simplemente se quedó allí, silencioso, esperando a ser descubierto.

Pasaron meses. El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA capturó imágenes del sitio poco después del impacto, pero entre la avalancha de datos que la nave espacial recopila constantemente, estas imágenes pasaron desapercibidas. No fue hasta agosto de 2025, más de un año después, que los científicos identificaron las fotografías de gran angular que mostraban lo que había sucedido. Luego vinieron más imágenes detalladas, más análisis, y finalmente, a principios de 2026, la confirmación oficial del hallazgo.

Lo que los investigadores encontraron fue extraordinario. El cráter, bautizado en honor de Thomas McGetchin, exdirector del Instituto Lunar y Planetario de Houston, es tres veces más grande que el anterior récord de impacto reciente detectado por el Orbitador hace una década. Es más grande que el Coliseo Romano. Los científicos estimaron que un evento de esta magnitud ocurre apenas una vez cada 132 años, lo que convierte este descubrimiento en lo que describieron como "una observación estadísticamente rara, en la práctica, de una vez en la vida". Dos estudios publicados el miércoles en la revista Science Advances documentaron el hallazgo.

El impacto fue violento. El material expulsado de la superficie lunar se dispersó a lo largo de más de 100 kilómetros, mucho más de lo que los científicos esperaban. Mark Robinson, científico en jefe de las cámaras del Orbitador que trabaja en Intuitive Machines, fue el autor principal de uno de los estudios. Otro equipo de investigadores, liderado por David Paige de la Universidad de California en Los Ángeles, identificó una "mancha fría" de 7 kilómetros de ancho alrededor del nuevo cráter, una zona donde la capa superior del suelo lunar había sido removida y aflojada. Paige comparó el proceso con la jardinería: el impacto había volteado el suelo lunar, exponiendo material que normalmente permanece enterrado bajo la superficie.

Este descubrimiento revela algo fundamental sobre cómo funciona la Luna. Los numerosos cráteres que el Orbitador ha detectado desde su lanzamiento en 2009 muestran que la capa superior del suelo lunar se está siendo removida y reemplazada mucho más rápido de lo que se creía. Según Robinson, el material expulsado voltea la superficie cada 80.000 años aproximadamente, un ritmo más acelerado que las estimaciones anteriores. Esto tiene implicaciones profundas para la historia de la Luna y para cualquier cosa que dejemos allí. Las huellas que los astronautas del Apolo dejaron en la Luna hace más de medio siglo, se pensaba que durarían para siempre. Robinson fue directo: "definitivamente habrán desaparecido hace mucho para entonces".

Pero el descubrimiento también tiene consecuencias inmediatas y prácticas. La NASA está preparando la construcción de una base lunar para astronautas, un proyecto que requiere entender los riesgos del entorno lunar. El siguiente paso es calcular la probabilidad de que el material expulsado de cráteres como el McGetchin golpee la futura base. Robinson señaló que esa información será crucial: "Esa información ayudará a los ingenieros a reforzar las estructuras para que no haya que preocuparse por daños, o quizá preocuparse menos". Un cráter que pasó inadvertido durante dos años se ha convertido, de repente, en un dato esencial para proteger la presencia humana en la Luna.

Este evento constituye una observación estadísticamente rara, en la práctica, de una vez en la vida
— Científicos en Science Advances
Definitivamente habrán desaparecido hace mucho para entonces
— Mark Robinson, sobre las huellas del Apolo en la Luna
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