La montaña rusa bursátil coreana deja atrapados a pequeños inversores con pérdidas del 40%

Inversores minoristas acumularon pérdidas superiores al 40% en sus carteras, con algunos vendiendo bienes personales como oro para recuperarse, afectando planes de compra de vivienda y generando estrés financiero.
Se han roto todas las cestas a la vez
Una inversora describe cómo la diversificación no la protegió cuando el mercado entero colapsó.
Mark

¿Por qué cayó tan rápido si los resultados de Samsung y SK Hynix fueron récord?

Mimi

Porque el mercado no estaba valorando la realidad presente, sino una fantasía sobre el futuro. Cuando SK Hynix reportó ganancias operativas 557% superiores al año anterior, el mercado castigó la acción porque esperaba aún más. Es como si el bar hubiera puesto la barra tan alta que ni siquiera un resultado extraordinario podía satisfacer.

Mark

¿Qué hizo que estos fondos apalancados fueran tan peligrosos?

Mimi

Amplificaban todo. Si el mercado subía, multiplicaban las ganancias. Si caía, multiplicaban las pérdidas. Pero lo peor es que compraban cuando subía y vendían cuando bajaba, lo que reforzaba cada movimiento. Fue como verter gasolina en un fuego que ya ardía.

Mark

¿Cuánta gente perdió dinero?

Mimi

Decenas de miles. Había 108 millones de cuentas activas de inversión a finales de junio, más de dos por habitante. Muchas personas entraron cuando el mercado ya estaba en máximos históricos, atraídas por la promesa de ganancias rápidas. Algunos vendieron bienes personales, como oro, intentando recuperarse.

Mark

¿El Gobierno sabía que esto podría pasar?

Mimi

No lo calibró. Aprobó la reforma en abril que permitía estos fondos sin entender realmente qué pasaría cuando el mercado se moviera en la otra dirección. Tanto el ministro de Finanzas como el presidente de la Comisión de Servicios Financieros se disculparon después.

Mark

¿Volverá el mercado a los máximos?

Mimi

Técnicamente sí, pero eso requeriría una subida del 46% desde donde estaba el 30 de julio. Lo que no cambiará es la concentración extrema. Samsung y SK Hynix siguen siendo más de la mitad del índice. Mientras eso sea así, cualquier duda sobre los semiconductores sacudirá todo el mercado.

Mark

¿Qué aprendieron los inversores?

Mimi

Algunos aprendieron que no deben entrar cuando todos están eufóricos. Otros, como Ahn Ji-young, aprendieron que diversificar no protege si todo está conectado al mismo sector. Y algunos, como Seo, aún no saben si aprendieron algo o si simplemente están esperando el próximo rebote para volver a intentarlo.

  • El Kospi cayó 22,2% en julio de 2026, su peor mes desde 2008
  • Desde máximos de junio, el índice se desplomó casi 39% en cinco semanas
  • Fondos apalancados sobre Samsung y SK Hynix movieron más de 13 billones de wones el 15 de julio, un tercio de toda la actividad bursátil
  • Inversores minoristas acumularon pérdidas superiores al 40% en sus carteras
  • El Gobierno suspendió nuevas emisiones de fondos apalancados el 16 de julio y elevó depósitos mínimos

El Kospi se desplomó casi 39% desde máximos de junio, con dudas sobre valoraciones de Samsung y SK Hynix tras euforia por inteligencia artificial. Fondos cotizados apalancados estrenados en mayo permitían duplicar o triplicar movimientos diarios, atrayendo a pequeños inversores con promesas de ganancias rápidas.

La Bolsa de Corea del Sur registró su peor mes desde 2008 en julio con caída del 22,2%, amplificada por fondos apalancados sobre acciones individuales que multiplicaron pérdidas entre inversores minoristas.

La Bolsa de Corea del Sur entró en julio como el mercado más exitoso del mundo. Salió de él como un campo de ruinas. En apenas treinta días, el Kospi se desplomó un 22,2%, su peor desempeño desde 2008, borrando ganancias que habían tardado meses en acumularse y atrapando a decenas de miles de pequeños inversores en pérdidas que muchos aún no pueden procesar.

La caída fue especialmente brutal porque llegó después de un ascenso vertiginoso. Desde principios de año hasta el 22 de junio, cuando el índice alcanzó su máximo histórico, el Kospi se había revalorizado un 116%. Luego, en menos de cinco semanas, perdió casi el 39% de ese valor, cayendo hasta los 5.594 puntos el 30 de julio. Entre los días 28 y 30 de julio, el mercado se desmoronó un 17,2%. Solo en la última jornada del mes, en un rebote que los analistas atribuyen al alivio tras resultados positivos de Microsoft y Amazon, el índice subió un 17,9%, la mayor ganancia diaria de su historia. Pero ese repunte no fue suficiente para compensar el daño. El Kospi aún necesita subir un 46% para volver a sus máximos.

El detonante fue la caída de Samsung Electronics y SK Hynix, los dos gigantes surcoreanos de semiconductores que habían impulsado buena parte de la subida anterior. La euforia por la inteligencia artificial había elevado sus cotizaciones a niveles que, a finales de junio, comenzaron a parecer insostenibles. Los inversores empezaron a dudar de si las valoraciones eran reales, si la demanda de chips de memoria seguiría siendo tan voraz. Cuando ambas empresas comenzaron a caer, el efecto fue devastador: en conjunto, representaban más de la mitad del peso del Kospi, así que su descenso arrastró al índice completo. A esas dudas se sumó la inquietud por el avance tecnológico en China, donde nuevos equipos de litografía ultravioleta profunda podrían permitir a los fabricantes locales expandir su capacidad más rápidamente, y la popularidad de modelos de inteligencia artificial chinos más baratos que podrían requerir menos memoria avanzada.

Pero la magnitud de la caída no se explica solo por las dudas sobre los semiconductores. Un instrumento financiero nuevo amplificó cada movimiento del mercado de forma exponencial: los fondos cotizados apalancados sobre acciones individuales. Hasta abril de 2026, la regulación surcoreana exigía que los fondos cotizados contuvieran al menos diez valores diferentes y que ninguno superara el 30% de la cartera. Una reforma aprobada ese mes cambió las reglas. De repente, era posible crear fondos ligados a una sola acción, con apalancamiento que permitía duplicar o triplicar los movimientos diarios. Estos productos comenzaron a negociarse el 27 de mayo, y por razones técnicas, solo Samsung y SK Hynix pudieron servir como subyacentes.

El mecanismo era simple en teoría pero letal en la práctica. Si una acción ganaba un 10% en una sesión, un fondo alcista con apalancamiento de dos veces subía un 20%. Pero también duplicaba las pérdidas. Además, estos fondos recalculaban su exposición cada día, comprando cuando los precios subían y vendiendo cuando caían, lo que reforzaba los movimientos del mercado en ambas direcciones. El 15 de julio, en plena euforia, los dieciséis fondos apalancados sobre Samsung y SK Hynix movieron más de 13 billones de wones, unos 7.900 millones de euros, frente a los 34 billones negociados en el conjunto del Kospi. Más de un tercio de toda la actividad bursátil de ese día correspondía a apuestas que multiplicaban los movimientos de solo dos empresas.

Los pequeños inversores llegaron al mercado en el peor momento posible. Ahn Ji-young, una mujer de treinta años recién casada que se preparaba para comprar una vivienda, había invertido unos 100 millones de wones, aproximadamente 60.800 euros, en acciones surcoreanas y extranjeras, fondos cotizados y otros vehículos. A finales de julio, acumulaba pérdidas latentes superiores al 40% solo en su cartera surcoreana. "Como dicen que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta, los repartí entre varias, pero se han roto todas", declaró al periódico Metro. "Me gustaría seguir comprando, pero ya no me queda capital", añadió. Otro inversor, Seo, un hombre de treinta años en búsqueda activa de empleo, perdió dinero con un fondo apalancado sobre SK Hynix. Interpretó el desplome como una oportunidad, vendió el oro que tenía en casa y compró más acciones. "De tanto mirar la pantalla de cotizaciones, siento que la inversión se ha apoderado de mi vida", relató al periódico JoongAng Ilbo. Temía convertirse en un byeorak geoji, una expresión coreana popular para describir a alguien que se empobrece repentinamente.

El Gobierno surcoreano reconoció el desastre que había permitido. El 16 de julio, suspendió temporalmente las nuevas emisiones de fondos apalancados, prohibió su publicidad y elevó el depósito mínimo exigido para operar de 10 a 30 millones de wones, unos 18.200 euros. Tanto el ministro de Finanzas, Koo Yun-cheol, como el presidente de la Comisión de Servicios Financieros, Lee Eog-weon, se disculparon por haber autorizado los productos sin calibrar adecuadamente sus riesgos. Las autoridades se plantean además limitar estas inversiones al 20% del patrimonio financiero de cada inversor e imponer ejercicios de negociación simulada. Pero los analistas advierten que las medidas llegan tarde y no abordan el verdadero problema: un mercado donde dos acciones lo mueven todo, donde la concentración es tan extrema que las fluctuaciones violentas no van a desaparecer.

Como dicen que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta, los repartí entre varias, pero se han roto todas
— Ahn Ji-young, inversora minorista
De tanto mirar la pantalla de cotizaciones, siento que la inversión se ha apoderado de mi vida
— Seo, inversor minorista
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