Mucho antes de que el olvido se vuelva visible, el cerebro ya ha comenzado a reconfigurar su manera de recordar. Investigadores de la Universidad de Binghamton han identificado que la mediana edad —no la vejez avanzada— marca el inicio de un deterioro específico en la memoria: la dificultad para vincular rostros con sus contextos originales. Este hallazgo, respaldado por imágenes de resonancia magnética del hipocampo, invita a replantear cuándo comienza realmente el envejecimiento cognitivo y qué significa preservar la memoria a lo largo de una vida.