Bajo el calor de septiembre en Los Ángeles, la 78ª entrega de los Emmy confirmó que la cultura popular sigue encontrando sus héroes en los lugares menos esperados: una comedia de terror llamada La maldición de Widow's Bay, gestada durante 18 años, arrasó con 14 premios y recordó que las historias más persistentes suelen ser las más poderosas. La noche también honró la constancia —Jean Smart ganando cada Emmy de cada temporada de su serie— y la dignidad humana, con Michael J. Fox recibiendo un reconocimiento que trasciende la pantalla.