Desde las aulas de Cambridge hasta los hogares más humildes, la ciencia confirma lo que los lectores han sentido siempre: abrir un libro es un acto de cuidado hacia el propio cerebro. Un estudio publicado en Psychological Medicine vincula la lectura por placer con mayor empatía, mejor salud mental y una reducción significativa del riesgo de demencia a cualquier edad. En un mundo donde las pantallas compiten ferozmente por la atención de los más jóvenes, esta evidencia invita a replantear qué hábitos construimos —y cuáles abandonamos— en nombre del progreso.