En San Clemente, un municipio conquense de Castilla-La Mancha, la administración regional ha autorizado la construcción de una de las granjas avícolas más grandes de España, capaz de albergar cerca de un millón de aves. La empresa Rujamar, con décadas de arraigo en la región, podrá ahora levantar una instalación que encarna la tensión permanente entre el desarrollo agroindustrial y la cautela ecológica. La resolución cierra años de espera e incertidumbre, pero abre un nuevo capítulo de vigilancia sobre el territorio y sus recursos.
La Junta autoriza una granja de casi un millón de aves en San Clemente, una de las mayores de España
casi un millón de aves en un solo lugar
¿Por qué tardó tanto en aprobarse si la empresa ya tenía el terreno desde 2018?
Porque un proyecto de esta escala requiere múltiples evaluaciones ambientales. La Confederación del Guadiana, por ejemplo, pidió que se redujera el número de aves de recría. Eso no es un trámite rápido.
Pero el artículo no especifica cuántas aves había en la propuesta original ni cuántas se redujeron. Solo dice que se redujo. ¿Cuál fue la magnitud real del cambio?
¿Qué significa que sea una de las más grandes de España?
Que casi un millón de aves en un solo lugar es una operación industrial seria. Para contexto, muchas granjas españolas tienen entre 50.000 y 200.000 aves.
Pero el artículo no da números comparativos de otras grandes granjas. Dice que sería una de las más grandes, pero no sabemos si es la tercera o la vigésima.
¿Qué pasó con la oposición de los grupos ecologistas?
El artículo menciona que hubo reticencias desde 2018, pero no detalla qué argumentaban ni si presentaron recursos formales contra la autorización.
Exacto. Sabemos que se opusieron, pero no sabemos si sus objeciones fueron consideradas en la resolución final o si simplemente fueron ignoradas. Eso es un vacío importante.
¿Rujamar ya está lista para construir?
Legalmente sí. Tiene la autorización ambiental publicada en el Diario Oficial. Pero el artículo no dice nada sobre plazos de construcción ni sobre cuándo comenzaría la producción.
Ni tampoco sobre cuántos empleos generará, cuánta agua consumirá, o qué gestión harán de los residuos. Son preguntas que quedan abiertas.
El Pulso
- Una granja con capacidad para casi un millón de aves recibirá luz verde oficial, situándola entre las mayores explotaciones avícolas del país.
- Grupos ecologistas llevan desde 2018 oponiéndose al proyecto, alertando sobre el impacto ambiental en una zona con recursos hídricos sensibles.
- La Confederación del Guadiana ya forzó una reducción en el número de aves de recría, señal de que las presiones ambientales dejaron huella en el diseño final.
- Rujamar apuesta por un sistema de aviario sin jaulas con producción en suelo, un modelo que busca conciliar escala industrial con estándares de bienestar animal.
- La autorización ambiental está publicada en el diario oficial, pero la construcción y su impacto real sobre el territorio quedan aún por desplegarse.
En San Clemente, un municipio conquense de Castilla-La Mancha, la administración regional ha autorizado la construcción de una de las granjas avícolas más grandes de España, capaz de albergar cerca de un millón de aves. La empresa Rujamar, con décadas de arraigo en la región, podrá ahora levantar una instalación que encarna la tensión permanente entre el desarrollo agroindustrial y la cautela ecológica. La resolución cierra años de espera e incertidumbre, pero abre un nuevo capítulo de vigilancia sobre el territorio y sus recursos.
La Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha ha autorizado a la empresa Rujamar la construcción de una gran explotación avícola en San Clemente, provincia de Cuenca. La instalación, que se levantará en el paraje conocido como Hoya Cabrera, albergará 810.000 gallinas de puesta y 187.500 aves de recría, convirtiéndola en una de las más grandes de España. La resolución se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, poniendo fin a años de tramitación y controversia.
El proyecto contempla seis naves para gallinas con 135.000 aves cada una, dos naves de recría para pollitas, un centro de procesamiento de huevo, silos de pienso y viviendas para los trabajadores. El sistema elegido es el de aviario de varios niveles sin jaulas, donde las aves producen huevos directamente en el suelo. Las pollitas llegan con un día de vida, permanecen en recría hasta las diecisiete semanas y luego pasan a las naves de puesta durante entre cincuenta y dos y ochenta semanas.
El número de aves de recría fue reducido respecto a la propuesta original tras un informe de la Confederación del Guadiana, reflejo de las tensiones ambientales que acompañaron al proyecto desde sus inicios en 2018, cuando Rujamar adquirió el terreno. Los grupos ecologistas expresaron entonces sus reticencias ante la magnitud de la explotación.
Rujamar opera desde 1984 y ya cuenta con centros en San Lorenzo de la Parrilla, Saelices y Honrubia. La nueva granja consolidará aún más su presencia en la provincia conquense, aunque el debate sobre el impacto ambiental y la gestión de recursos en la región dista de haberse cerrado con la firma de la autorización.
La Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha ha dado luz verde a un proyecto avícola de envergadura considerable en San Clemente, un municipio de la provincia de Cuenca. La empresa Rujamar, que lleva operando desde 1984, construirá una instalación capaz de albergar casi un millón de aves: 810.000 gallinas de puesta y 187.500 aves de recría. La resolución se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, formalizando una autorización ambiental que había generado expectativa y fricción durante años.
La granja se levantará en un paraje conocido como Hoya Cabrera y contará con una estructura compleja. Rujamar ha diseñado seis naves idénticas destinadas a las gallinas, cada una con capacidad para 135.000 aves, más dos naves adicionales para las pollitas en fase de recría. Además de estos espacios de alojamiento, el proyecto incluye un centro de procesamiento de huevo, vestuarios, viviendas para los trabajadores que gestionarán la explotación y silos para almacenar el pienso que alimentará a los animales. El conjunto representa una inversión significativa en infraestructura agroindustrial.
La cifra de aves de recría experimentó una reducción respecto a lo que la empresa había propuesto inicialmente. Fue un informe emitido por la Confederación del Guadiana el que motivó este ajuste a la baja, reflejando las consideraciones ambientales que rodean un proyecto de esta magnitud. La empresa optó por un sistema de aviario de varios niveles sin jaulas, donde las gallinas producen huevos directamente en el suelo. El ciclo productivo comienza cuando llegan pollitas de un día de edad a las naves de recría, donde permanecen hasta las diecisiete semanas, momento en el que alcanzan la madurez sexual y se trasladan a las naves de puesta. Una vez allí, el ciclo de producción se extiende entre cincuenta y dos y ochenta semanas, con una tasa de reposición anual cercana al sesenta por ciento.
Rujamar no es una empresa nueva en la región. El Grupo Avícola Rujamar ya opera centros de actividad en San Lorenzo de la Parrilla, Saelices y Honrubia, todos ellos municipios de Cuenca. La instalación de San Clemente se sumaría a otros proyectos en marcha en la provincia, consolidando la presencia del grupo en la zona. Sin embargo, la magnitud de esta explotación —que la situaría entre las más grandes de España— ha generado resistencia. Grupos ecologistas expresaron sus reticencias cuando el proyecto comenzó a tomar forma en 2018, año en el que Rujamar adquirió el terreno donde ahora se construirá la granja.
La autorización ambiental representa un hito administrativo importante, pero también cierra una etapa de incertidumbre que se prolongó durante años. La empresa puede ahora proceder con la construcción de las instalaciones, aunque la presencia de una explotación de casi un millón de aves en el territorio seguirá siendo un asunto de atención para quienes monitorean el impacto ambiental y la gestión de recursos en Castilla-La Mancha.
Citas Notables
La cifra inicial de aves de recría se redujo a instancias de un informe emitido por la Confederación del Guadiana— Resolución de la Consejería de Desarrollo Sostenible