En Suecia, el 14 de septiembre de 2026, los socialdemócratas recuperaron el gobierno tras años de avance de la ultraderecha, aunque lo hicieron con un margen tan exiguo que el resultado habla menos de un mandato renovado que de una nación profundamente partida. El retroceso de la extrema derecha es real pero contenido: sus ideas sobre inmigración y seguridad han permeado el debate político hasta el punto de que el nuevo gobierno de centroizquierda difícilmente podrá ignorarlas. Suecia cambia de manos sin cambiar del todo de rumbo, recordándonos que las victorias electorales moldean gobiernos,