Cuando el resultado de la elección brasileña se volvió irreversible, América Latina entera tomó posición, y la victoria de Lula da Silva para un cuarto mandato dejó al descubierto un mapa regional fracturado. La izquierda celebró lo que considera una remontada histórica, mientras buena parte de la derecha, con sorprendente cortesía, reconoció el resultado pese a que el derrotado, Flavio Bolsonaro, ya anunciaba que pelearía en los tribunales para anularlo. Es el retrato de una región que, más que cerrar filas, medita sobre cuánto pesa la democracia cuando la política se vuelve una cuestión de i
La izquierda celebra el triunfo de Lula como el “Pelé del progresismo” mientras la derecha deja solo a Bolsonaro
La derecha ha dejado solo a Bolsonaro en su reclamo
Lo llamativo no es que la izquierda celebre, sino que parte de la derecha también felicite, ¿no?
Exacto. Peña, Paz, Kast y Fujimori lo hicieron, y Peña y Paz incluso antes que algunos aliados de Lula. Hablan de integración, comercio y crimen organizado.
¿Por qué tanto pragmatismo?
Cuidado: el texto no explica los motivos. Los mensajes mencionan intereses comunes, pero atribuirles una estrategia sería una inferencia.
Cierto. Lo documentado son las palabras: Brasil es socio estratégico y vecino.
Petro habla de bots y fraude evitado. ¿Eso está comprobado?
Es su afirmación en X. El texto no aporta pruebas ni verificación independiente.
¿Y el silencio de Milei y De la Espriella?
Milei alimentó la narrativa de fraude y su relación con Lula está rota desde julio. De la Espriella saludó a Bolsonaro antes.
Aun así, el silencio no equivale a respaldar la impugnación. Solo sabemos que no se han pronunciado.
¿Y Bolsonaro?
Anunció una batalla judicial. Hasta ahora, nadie de la derecha citada la respalda públicamente.
Y el resultado de esa batalla sigue siendo desconocido.
El Pulso
- Bolsonaro anuncia una batalla judicial para anular la elección apenas comenzaba el festejo de Lula.
- Petro habla de fascismo frenado y de bots falsos, mientras Sheinbaum celebra con un abrazo y un mensaje breve.
- Peña, Paz y Kast felicitan a Lula con prontitud, incluso antes de que él termine su discurso, en un gesto que sorprende a la izquierda.
- Milei y De la Espriella guardan silencio, y el voto de Bolsonaro en la región queda reducido a una minoría solitaria.
- El desenlace judicial aún está abierto, y las relaciones regionales de Brasil dependerán de cómo se resuelva esa disputa.
Cuando el resultado de la elección brasileña se volvió irreversible, América Latina entera tomó posición, y la victoria de Lula da Silva para un cuarto mandato dejó al descubierto un mapa regional fracturado. La izquierda celebró lo que considera una remontada histórica, mientras buena parte de la derecha, con sorprendente cortesía, reconoció el resultado pese a que el derrotado, Flavio Bolsonaro, ya anunciaba que pelearía en los tribunales para anularlo. Es el retrato de una región que, más que cerrar filas, medita sobre cuánto pesa la democracia cuando la política se vuelve una cuestión de identidad y de futuro.
Antes de que Lula da Silva terminara su discurso de victoria en São Paulo, los mensajes de felicitación ya cruzaban América Latina. Cuando el resultado se volvió irreversible, la izquierda regional salió a celebrar una remontada que describe como épica. Lula se prepara para su cuarto mandato como presidente de Brasil, aunque el derrotado, Flavio Bolsonaro, ya prometió buscar la anulación de la elección.
Gustavo Petro fue de los primeros en pronunciarse. Escribió que en Brasil "se ha detenido el fascismo en América Latina" y acusó a bots falsos de intentar una avalancha que el pueblo frenó. Sheinbaum publicó una foto abrazando a Lula con un mensaje breve, y desde el cono sur Boric le dedicó palabras de admiración. Desde la derecha llegó la sorpresa: Peña, Paz y Kast felicitaron a Lula, algunos antes de que hablara. Justo después, Bolsonaro anunció su batalla judicial.
Otros guardaron silencio. Milei, que había llamado a Lula "un zurdo ladrón" meses atrás, no dijo nada, y De la Espriella, que días antes había conversado con Bolsonaro sobre estar "en el lado correcto de la historia", tampoco habló. Queda por ver cómo avanzará la impugnación y cómo afectará a las relaciones de un Lula que ya recibe reconocimiento de ambos lados del espectro.
Antes de que Lula da Silva terminara su discurso de victoria en São Paulo, los mensajes de felicitación ya cruzaban América Latina. El domingo, cuando el resultado se volvió irreversible, la izquierda regional salió a celebrar lo que describe como una remontada épica: Lula se prepara para ser presidente de Brasil por cuarta vez. Lo hace pese a que el derrotado, Flavio Bolsonaro, ha prometido buscar la anulación de la elección.
Gustavo Petro fue de los primeros en pronunciarse. En X, su canal predilecto desde que gobernaba, escribió que en Brasil "se ha detenido el fascismo en América Latina". Sostuvo que el pueblo brasileño frenó una avalancha de bots falsos y que el sistema electoral, con software público, evitó fraudes. Añadió que se salvó la justicia social y que se frustró un intento extranjero de quedarse con los recursos naturales del país. El expresidente colombiano Ernesto Samper, con trayectoria en Unasur y el Grupo de Puebla, dijo que Lula se consagró como "el Pelé del progresismo latinoamericano".
Claudia Sheinbaum publicó un mensaje breve junto a una foto en la que abraza a Lula: "Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!". La mandataria mexicana gobierna el otro gigante de la región y es una sobreviviente de la ola progresista que ha ido cayendo ante una ultraderecha en expansión. Los únicos gobiernos de izquierda que quedan, además de los de Lula y Sheinbaum, son el de Bernardo Arévalo en Guatemala y el de Yamandú Orsi en Uruguay. Orsi dijo haber hablado con "un amigo" y lo felicitó por la "fiesta democrática". Arévalo habló de una jornada que "consolida las instituciones democráticas".
En el cono sur, Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, enfrentados por el liderazgo de un peronismo en horas bajas, coincidieron en celebrar al "compañero Lula". El expresidente chileno Gabriel Boric, admirador declarado del primer presidente obrero de Brasil, fue el más efusivo: "Gracias viejo lindo por nunca dejar de luchar, por sostener la esperanza de un mundo". La víspera ya le había dedicado un extenso elogio.
La sorpresa llegó desde la derecha. Santiago Peña, de Paraguay, y Rodrigo Paz, de Bolivia, socios de Brasil en el Mercosur, se adelantaron incluso a varios líderes de izquierda. Peña saludó la "gran jornada democrática" y habló de una agenda común de integración y desarrollo, antes de que Lula hablara. Paz, más cercano a una derecha tradicional que a la ultra, destacó que son países vecinos y hermanos.
José Antonio Kast, presidente de Chile, felicitó a Lula mientras este iniciaba su discurso. Dijo que seguirán trabajando en integración económica y combate al crimen organizado. Pocos minutos después, Bolsonaro anunció que iniciará una batalla judicial para anular los resultados. La Cancillería chilena afirmó que el proceso reafirmó el valor de la participación ciudadana y calificó a Brasil de "socio estratégico". Keiko Fujimori, de la derecha peruana más dura, escribió incluso después del anuncio de Bolsonaro, hablando de alianza estratégica y del desarrollo sostenible de la Amazonía, con el bicentenario de las relaciones diplomáticas cerca.
Otros callaron. El colombiano Abelardo de la Espriella había saludado a Bolsonaro en la primera vuelta antes de que empezara el escrutinio, y días atrás compartió una conversación con él en la que le dijo que estaban "en el lado correcto de la historia". Esta vez no dijo nada. Tampoco Javier Milei, quien antes de la votación esperó que Lula no robara la elección con "campaña sucia". En julio lo había llamado "un zurdo ladrón" y "una basura socialista", y Brasil retiró entonces a su embajador en Buenos Aires.
Queda por ver qué alcance tendrá la batalla judicial de Bolsonaro y cómo afectará las relaciones regionales de un Lula que ya recibe reconocimiento de ambos lados del espectro.
Citas Notables
Se ha detenido el fascismo en América Latina en Brasil.— Gustavo Petro, expresidente de Colombia, en X
Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!— Claudia Sheinbaum, presidenta de México