Federico García Lorca construyó un teatro donde el público veía el abismo que los personajes no podían ver; esa brecha entre la conciencia del espectador y la ceguera del personaje fue siempre su arquitectura más poderosa. Ahora, los directores Javier Fuentes-León y Javier Furió —conocidos como Los Javis— han tomado esa máquina trágica y la han reconfigurado para el presente, no como homenaje, sino como apropiación audaz. Su propuesta, presentada en el panorama cultural contemporáneo, sugiere que la distancia segura que creíamos tener como espectadores es, en sí misma, una ilusión: que nosotro