En el umbral del otoño europeo, los precios de la energía han dejado de ser una estadística para convertirse en una carga cotidiana. Durante nueve semanas consecutivas, la gasolina y el diésel han subido sin pausa, mientras la electricidad cuesta casi un 28% más que hace un año. Lo que se avecina no es solo un invierno frío en términos climáticos, sino una prueba de resistencia económica para millones de familias que deberán elegir, con más cuidado que nunca, cómo gastar lo que tienen.
La industria petrolera anticipa un invierno crítico en Europa por precios récord de combustibles
Los aumentos de precios de combustible encarecen servicios esenciales para familias europeas, afectando especialmente gastos de transporte y educación.