En el umbral de un invierno que promete ser el más caro en décadas, los responsables de las grandes refinerías europeas contemplan una confluencia de fuerzas que rara vez se alinean con tanta intensidad: la guerra ha destruido infraestructuras en el Golfo Pérsico y en Rusia, el turismo global exige más queroseno que nunca, y Europa llega a este momento habiendo desmantelado parte de su propia capacidad de refinación. Lo que está en juego no es solo el precio del combustible, sino la estabilidad social y política de un continente que ya siente el peso de la inflación energética.
La industria petrolera advierte de un invierno negro en Europa por precios récord del diésel y queroseno
Los precios récord de combustibles afectan el poder adquisitivo de ciudadanos europeos y generan malestar social que fortalece movimientos de ultraderecha.