En el corazón de la economía más grande de Europa, una vieja disputa regresa con nueva urgencia: cuántas horas debe entregar un trabajador a cambio de su sustento. La industria alemana, presionada por costes laborales que casi triplican los de sus vecinos del este y una producción que lleva años en declive, exige recuperar la jornada de 40 horas semanales sin tocar los salarios. Frente a ella, los sindicatos recuerdan que más horas no crean riqueza si no crean empleo, y que lo conquistado en cuatro décadas de negociación no se cede sin resistencia.
La industria alemana presiona para volver a la jornada de 40 horas sin aumento salarial
Potencial destrucción de empleo si se amplían las horas de trabajo sin crear nuevos puestos, según advierten los sindicatos.