En un momento en que la tecnología deja de ser promesa para convertirse en infraestructura cotidiana, la inteligencia artificial ya sostiene tres de cada diez tareas en las organizaciones globales, y se proyecta que alcanzará casi la mitad en dos años. Un estudio de SAP y Oxford Economics con 2.600 directivos en 13 países revela que la pregunta ya no es si adoptar la IA, sino cómo gobernarla sin perder el rumbo. La humanidad lleva siglos aprendiendo que toda herramienta poderosa exige, antes que nada, sabiduría institucional para sostenerla.