La IA promete detectar problemas de fertilidad antes de buscar embarazo

La insuficiencia ovárica prematura afecta al 1-3,5% de las mujeres, limitando opciones de intervención cuando el diagnóstico llega tardíamente.
Detectar señales biológicas mucho antes de que aparezca el problema
El cambio fundamental que la medicina reproductiva está comenzando a adoptar, pasando de reaccionar a anticiparse.
Mark

¿Por qué ha tardado tanto la medicina reproductiva en adoptar un enfoque preventivo cuando otros campos lo hacen desde hace años?

Mimi

Porque la fertilidad se ha tratado como un problema que aparece de repente, no como un proceso que envejece gradualmente. Esperamos a que la mujer no pueda quedarse embarazada para empezar a investigar. En cardiología, medimos el colesterol a los 30 años. En reproducción, esperamos a los 40.

Mark

¿Qué cambia realmente si una mujer sabe a los 30 años que su reserva ovárica está disminuyendo?

Mimi

Todo. Puede congelar óvulos mientras aún son de mejor calidad. Puede tomar decisiones sobre el momento de la maternidad basadas en datos reales, no en suposiciones. Puede buscar tratamientos preventivos. Ahora mismo, muchas mujeres descubren esto cuando ya es demasiado tarde.

Mark

¿Cuán precisa es esta inteligencia artificial para predecir problemas de fertilidad?

Mimi

Eso es lo que BASE4 está intentando demostrar. Están usando análisis de sangre combinados con genómica para buscar patrones que los médicos no pueden ver a simple vista. No es perfecta, pero es mejor que esperar a que aparezca el problema.

Mark

¿Qué pasa con las mujeres que reciben un diagnóstico de riesgo pero nunca desarrollan problemas?

Mimi

Es el dilema de toda medicina preventiva. Algunos vivirán con ansiedad innecesaria. Otros tomarán decisiones sobre sus vidas basadas en información que podría no aplicarse a ellas. Por eso la precisión importa tanto.

Mark

¿Esto podría cambiar cuándo las mujeres deciden tener hijos?

Mimi

Probablemente sí. Si sabes a los 28 años que tu fertilidad está en riesgo, podrías decidir tener hijos antes. O congelar óvulos. O simplemente vivir con esa información. Pero al menos sería tu decisión, no una sorpresa a los 38 años.

  • España registra la edad media de maternidad más alta de su historia —32,6 años— mientras los ciclos de fecundación in vitro superan los 168.000 anuales, evidenciando que muchas mujeres llegan a la medicina reproductiva cuando el margen de acción ya se ha reducido.
  • La insuficiencia ovárica prematura afecta a entre el 1 y el 3,5% de las mujeres, pero su diagnóstico suele llegar tarde, cuando los cambios menstruales o los intentos fallidos de embarazo ya han consumido las opciones de intervención temprana.
  • La edad cronológica sigue siendo el indicador dominante en fertilidad, aunque los especialistas saben desde hace años que la biología reproductiva envejece a ritmos radicalmente distintos según la genética, el metabolismo y el entorno de cada mujer.
  • BASE4 Biosciences, surgida del Instituto de Investigación Sant Pau, desarrolla análisis de sangre basados en IA capaces de detectar señales de envejecimiento ovárico y alteraciones metabólicas antes de que aparezca cualquier síntoma clínico.
  • El horizonte que se abre no es solo diagnóstico: es la posibilidad de que las mujeres tomen decisiones reproductivas informadas años antes de intentar concebir, y de que intervenciones preventivas puedan preservar la función ovárica en quienes están en riesgo.

Durante décadas, la medicina reproductiva ha esperado a que el cuerpo falle antes de intervenir. Hoy, en un país donde la maternidad se pospone cada vez más y las técnicas de reproducción asistida sostienen ya el diez por ciento de los nacimientos, la inteligencia artificial y la genómica abren la posibilidad de leer las señales del envejecimiento ovárico antes de que se conviertan en diagnóstico. Es el mismo giro que transformó la cardiología y la oncología, ahora asomándose al umbral de la fertilidad.

La medicina reproductiva ha operado durante décadas como un sistema de respuesta a crisis: las mujeres acuden a la consulta cuando ya no pueden quedarse embarazadas o cuando sus ciclos empiezan a fallar. El problema se detecta solo después de haberse convertido en problema. Pero ese modelo está siendo cuestionado por las mismas herramientas que transformaron la cardiología y la oncología: la detección temprana de señales de riesgo antes de que aparezca la enfermedad.

En España, la urgencia es concreta. La edad media de maternidad alcanzó los 32,6 años en 2024, y el recurso a la reproducción asistida no deja de crecer: en 2023 se realizaron más de 168.000 ciclos de fecundación in vitro, que contribuyeron a aproximadamente el diez por ciento de todos los nacimientos del país. Detrás de esas cifras hay mujeres que llegaron a pedir ayuda cuando el tiempo ya jugaba en su contra.

El problema de fondo es que la edad cronológica es un indicador impreciso. La biología reproductiva no envejece al mismo ritmo en todas las mujeres: la genética, el metabolismo, las hormonas y el entorno crean diferencias enormes entre mujeres de idéntica edad. La insuficiencia ovárica prematura —que puede afectar hasta al 3,5% de las mujeres— ilustra el coste de esa imprecisión: cuando el diagnóstico llega, las opciones de intervención temprana ya han desaparecido.

Ahí es donde entra BASE4 Biosciences, empresa surgida del Instituto de Investigación Sant Pau. Su propuesta son análisis de sangre que, mediante inteligencia artificial y herramientas genómicas, identifican señales biológicas del envejecimiento ovárico y de alteraciones metabólicas vinculadas a la salud reproductiva, mucho antes de que una mujer llegue a la consulta buscando un embarazo. El Dr. José Manuel Soria, cofundador y director científico, resume el cambio de paradigma: la medicina ha esperado siempre a que apareciera el problema; ahora empieza a preguntarse si puede anticiparse a él.

Lo que está en juego es más que un nuevo test. Es la posibilidad de que la planificación reproductiva deje de ser una intuición y se convierta en una decisión informada, tomada con años de antelación y, en algunos casos, acompañada de intervenciones que podrían preservar la función ovárica. Medicina preventiva, finalmente, en el campo donde más importa para muchas mujeres.

La medicina reproductiva ha funcionado durante décadas como un sistema de respuesta a crisis. Las mujeres llegan a las consultas de fertilidad cuando ya no pueden quedarse embarazadas, o cuando sus ciclos menstruales comienzan a fallar. El problema es detectado solo después de que se ha convertido en un problema. Pero esto está cambiando. La medicina preventiva, que ha transformado campos como la cardiología y la oncología mediante la detección temprana de factores de riesgo, está comenzando a hacer la misma pregunta en reproducción: ¿podemos identificar las señales biológicas de peligro antes de que aparezca la enfermedad?

Esta pregunta cobra urgencia en España, donde la edad promedio de la maternidad ha subido a 32,6 años en 2024, alcanzando 33,2 años entre las mujeres españolas. Al mismo tiempo, el recurso a técnicas de reproducción asistida no deja de crecer. En 2023 se realizaron 168.372 ciclos de fecundación in vitro y 30.464 inseminaciones artificiales, que resultaron en 39.555 nacimientos, aproximadamente el 10 por ciento de todos los nacimientos del país. Estos números reflejan una realidad incómoda: cada vez más mujeres necesitan ayuda médica para concebir, y muchas de ellas llegan a esa ayuda cuando ya es tarde para anticiparse.

La edad sigue siendo la métrica principal que los médicos utilizan para evaluar la fertilidad femenina. Pero los especialistas llevan años sabiendo que la biología reproductiva no envejece al mismo ritmo en todas las mujeres. La genética, el metabolismo, las hormonas y el entorno pueden influir profundamente en cómo funciona el sistema reproductivo de cada mujer, creando diferencias enormes entre mujeres que tienen exactamente la misma edad. Detectar estas diferencias temprano es uno de los grandes desafíos sin resolver de la medicina reproductiva moderna.

Considérese la insuficiencia ovárica prematura, una condición en la que los óvulos dejan de funcionar correctamente antes de los 40 años. Afecta aproximadamente al 1 por ciento de las mujeres, aunque estudios recientes sugieren que la cifra real podría ser más cercana al 3,5 por ciento. En la mayoría de los casos, el diagnóstico llega cuando ya hay cambios en la menstruación o cuando la mujer ha estado intentando quedarse embarazada sin éxito. Para entonces, las opciones de intervención temprana han desaparecido.

Ahora, nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial, genómica y transcriptómica están abriendo una puerta diferente. BASE4 Biosciences, una empresa surgida del Instituto de Investigación Sant Pau, está desarrollando análisis de sangre que pueden identificar las señales biológicas del envejecimiento ovárico y de las alteraciones metabólicas vinculadas a la salud reproductiva de las mujeres. El Dr. José Manuel Soria, cofundador y director científico de BASE4, lo plantea así: durante años la medicina ha esperado a que apareciera un problema para estudiar la fertilidad. Ahora comienza a preguntarse si es posible identificar esas señales biológicas mucho antes de que una mujer llegue a la consulta buscando un embarazo.

Lo que está en juego es un cambio fundamental en cómo se practica la medicina reproductiva. En lugar de reaccionar ante la infertilidad, los médicos podrían comenzar a identificar a las mujeres en riesgo años antes de que intenten concebir. Esto abriría la puerta a la planificación reproductiva real, a decisiones informadas sobre el momento de la maternidad, y potencialmente a intervenciones que podrían preservar la función ovárica. No es medicina de ciencia ficción. Es medicina preventiva, el mismo enfoque que ha salvado vidas en cardiología y oncología, finalmente llegando al campo donde más importa para muchas mujeres: el futuro de su capacidad de ser madres.

Durante años hemos esperado a que apareciera un problema para estudiar la fertilidad. La medicina empieza ahora a preguntarse si podemos identificar señales biológicas mucho antes de que una mujer llegue a la consulta buscando un embarazo.
— Dr. José Manuel Soria, cofundador y director científico de BASE4
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