En Berlín, la IFA 2026 reúne esta semana a casi dos mil expositores y más de doscientos mil visitantes para atestiguar un giro civilizatorio: la inteligencia artificial ha dejado de ser un añadido visible en los dispositivos para convertirse en una inteligencia difusa que habita el hogar, toma decisiones y aprende de sus ocupantes. Lo que antes se medía en megapíxeles o gigahercios se mide ahora en autonomía, comprensión y adaptación. El hogar inteligente ya no es una promesa de ciencia ficción, sino una reorganización silenciosa de la vida cotidiana que avanza desde las cocinas de Berlín haci