En Seúl, la inteligencia artificial ha comenzado a reconfigurar el mercado inmobiliario a una velocidad que los instrumentos tradicionales de política pública no logran seguir. El distrito de Dongdaemun registró un alza del 1,53% en agosto, síntoma visible de un fenómeno más profundo: algoritmos que procesan datos en horas y permiten a inversores privilegiados anticiparse a los reguladores. Lo que emerge es una vieja tensión humana —entre quienes tienen acceso a las mejores herramientas y quienes no— revestida ahora con la velocidad y la opacidad de la automatización.