En el cruce entre la revolución de la inteligencia artificial y la industria del consumo masivo, los televisores se han convertido en víctimas silenciosas de una guerra por los semiconductores que no les pertenece. Entre 2025 y 2026, el costo de los chips en un televisor económico pasó de representar el 10% al 50% del precio de fabricación, superando por primera vez al panel que da vida a la imagen. Lo que ocurre en los centros de datos —la voraz demanda de IA por capacidad de procesamiento— ha llegado, sin anunciarse, a las salas de estar del mundo.
La IA dispara el costo de chips en TV: placa base alcanza el 50% del precio total
El chip Wi-Fi cuesta más que el panel que muestra la imagen
¿Cómo es posible que un chip Wi-Fi cueste más que un panel de televisión? Eso parece invertir completamente la lógica del producto.
Porque la demanda de chips para IA ha saturado toda la capacidad de manufactura global. Las fundidoras priorizan los procesadores de alto margen para centros de datos, y eso reduce drásticamente la disponibilidad de componentes para electrónica de consumo.
Pero espera—¿esos precios de 118 dólares para Wi-Fi, son precios de venta al público o precios de componentes al por mayor? Porque si son precios mayoristas, el impacto en el consumidor final sería aún mayor.
Son precios de componentes, no precios finales. Pero sí, eso significa que el fabricante de televisores ya está pagando eso antes de ensamblar el producto.
¿Y por qué no pueden simplemente hacer televisores sin Wi-Fi para reducir costos?
Porque un televisor sin conectividad inalámbrica ya no es realmente un televisor inteligente. Las funciones de transmisión en línea son lo que define a estos productos hoy. No es opcional.
Entonces los márgenes de ganancia se están comprimiendo. ¿Tenemos datos sobre cuánto han caído realmente, o es una proyección?
El artículo no da números específicos sobre márgenes. Solo dice que la industria ya operaba con rentabilidad históricamente baja, y que esto la presiona aún más.
¿Cuándo espera la industria que esto mejore?
No hay señales de que vaya a mejorar pronto. La demanda de IA sigue creciendo, y los fabricantes de chips están expandiendo capacidad, pero eso toma años.
Y mientras tanto, ¿qué hacen los fabricantes de televisores? ¿Suben precios o absorben pérdidas?
Ambas cosas, probablemente. Algunos subirán precios. Otros intentarán absorber costos y reducir márgenes. Pero ninguna opción es sostenible a largo plazo.
Le Pouls
- La demanda de chips para inteligencia artificial ha saturado las fundidoras globales, dejando a los fabricantes de televisores al final de la fila cuando se asignan componentes.
- La memoria DRAM se multiplicó por cuatro y la NAND por nueve en apenas un año; un módulo Wi-Fi ahora cuesta más que un panel 4K de 55 pulgadas.
- Los televisores económicos de 32 y 40 pulgadas absorben el golpe más duro hoy, pero los analistas advierten que los segmentos premium serán los próximos afectados.
- Los fabricantes enfrentan una disyuntiva sin salida fácil: sacrificar márgenes ya de por sí estrechos o trasladar los aumentos a consumidores que esperan precios accesibles.
- La ironía es aguda: los propios televisores ahora exigen más chips para sus funciones de IA integradas, justo cuando esos chips son más escasos y costosos que nunca.
En el cruce entre la revolución de la inteligencia artificial y la industria del consumo masivo, los televisores se han convertido en víctimas silenciosas de una guerra por los semiconductores que no les pertenece. Entre 2025 y 2026, el costo de los chips en un televisor económico pasó de representar el 10% al 50% del precio de fabricación, superando por primera vez al panel que da vida a la imagen. Lo que ocurre en los centros de datos —la voraz demanda de IA por capacidad de procesamiento— ha llegado, sin anunciarse, a las salas de estar del mundo.
Por primera vez en la historia de la industria televisiva, el costo de los semiconductores ha superado al del panel que muestra la imagen. En el segundo trimestre de 2025, la placa de procesamiento representaba apenas el 10% del costo de fabricación de un televisor; hoy, en el tercer trimestre de 2026, consume entre el 45% y el 50% del presupuesto total, según datos de Omdia citados por DigiTimes.
Detrás de esta transformación está la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas invierten miles de millones en infraestructura de IA, saturando las fundidoras de chips más importantes del mundo. Cuando una fábrica debe elegir entre producir procesadores de alto margen para centros de datos o componentes más baratos para televisores, la decisión es casi automática: los televisores pierden.
Los números son contundentes. La memoria DRAM básica pasó de unos pocos dólares a 25 dólares en agosto de 2026, más de cuatro veces su precio de hace un año. La memoria flash NAND se multiplicó casi por nueve. El caso más llamativo es el del módulo Wi-Fi: su precio saltó de 33,90 a 118,20 dólares, superando el costo de un panel 4K de 55 pulgadas de entrada, valuado en 116 dólares.
El problema es que estos componentes no son opcionales. Los módulos Wi-Fi son esenciales para las funciones de streaming que definen a un televisor inteligente. Los fabricantes no pueden eliminarlos; solo pueden elegir entre absorber el costo —viendo evaporarse sus márgenes— o trasladarlo al consumidor final.
La paradoja se profundiza porque los propios televisores ahora incorporan funciones de IA —escalado de imagen, reconocimiento de voz, procesamiento avanzado— que exigen más chips y más memoria, justo cuando ambos escasean y se encarecen. En una industria históricamente operada con márgenes muy ajustados, la presión es casi insostenible.
Por ahora, el impacto más severo recae sobre los modelos económicos de 32 y 40 pulgadas. Los televisores OLED de gama alta aún no sienten el golpe con la misma intensidad, pero los analistas advierten que eso cambiará. Lo que comenzó como una crisis en los centros de datos ha llegado a las salas de estar, y apenas estamos viendo el principio.
Por primera vez en la historia de la industria televisiva, el costo de los semiconductores que hacen funcionar un televisor ha superado el del panel que muestra la imagen. Hace apenas dieciséis meses, en el segundo trimestre de 2025, la placa de procesamiento representaba poco más del 10% del costo total de fabricación de un televisor. Hoy, en el tercer trimestre de 2026, esa misma placa consume entre el 45% y el 50% del presupuesto de manufactura, según datos de Omdia, la firma de investigación de mercado citada por DigiTimes.
Esta transformación radical no es accidental. Detrás está la inteligencia artificial, que ha reconfigurado las prioridades de la industria de semiconductores global. Las grandes compañías tecnológicas están invirtiendo miles de millones en infraestructura de IA, y esa demanda ha saturado las fundidoras de chips más importantes del mundo. Cuando una fábrica de semiconductores debe elegir entre producir procesadores de alto margen para centros de datos o componentes más baratos para televisores, la decisión es casi automática. Los televisores pierden.
Por ahora, el golpe más duro cae sobre los segmentos más económicos del mercado: televisores LCD de 32 pulgadas y modelos Full HD de poco más de 40 pulgadas. Los televisores OLED de gama alta aún no sienten el impacto con la misma intensidad. Pero los analistas advierten que esto es apenas el comienzo. La presión de costos se expandirá hacia los segmentos premium en los próximos años, a medida que la escasez de componentes se profundice.
La memoria es el culpable principal. El precio de la memoria DRAM básica alcanzó los 25 dólares en agosto de este año, más de cuatro veces el costo de hace doce meses. La memoria flash NAND es aún más dramática: pasó de 3,50 dólares a 30,50 dólares, casi nueve veces más cara. Pero si la memoria es el problema, los módulos Wi-Fi son el síntoma más visible de la crisis. Un chip Wi-Fi cuesta ahora 118,20 dólares, comparado con 33,90 dólares hace un año. Eso significa que el módulo de conectividad inalámbrica de un televisor cuesta más que un panel 4K de 55 pulgadas de entrada, valuado en 116 dólares, y casi tanto como un panel 4K estándar, de 123 dólares.
Esta escalada de precios no puede simplemente ignorarse en el diseño de un televisor. Los módulos Wi-Fi son esenciales para las funciones de transmisión en línea que definen a un televisor inteligente moderno. No se pueden eliminar. Los fabricantes enfrentan una encrucijada: absorber el costo adicional y ver cómo se evaporan sus márgenes de ganancia, o trasladar el aumento al consumidor final mediante precios más altos.
La situación se complica aún más porque los propios televisores ahora requieren funciones basadas en inteligencia artificial: escalado de imagen en tiempo real, reconocimiento de voz, procesamiento más sofisticado. Esas capacidades exigen procesadores más potentes y más memoria RAM. La complejidad técnica crece justo cuando los costos de los componentes se disparan. En una industria que históricamente ha operado con márgenes de ganancia muy ajustados, esto es casi insostenible.
Los fabricantes de televisores también están en desventaja competitiva frente a las compañías orientadas a la inteligencia artificial cuando se trata de acceder a los componentes más demandados. Eso puede significar retrasos en la producción o picos de costos adicionales que no estaban presupuestados. La cadena de suministro global, que alguna vez fue predecible, ahora es un campo de batalla donde los gigantes de la IA tienen todas las ventajas.
Lo que comenzó como una crisis de semiconductores en los centros de datos ha llegado a las salas de estar. Y apenas estamos viendo el principio.
Citations marquantes
La inteligencia artificial alteró la estructura de costos de la industria televisiva: por primera vez, el conjunto de semiconductores de un televisor puede valer más que el propio panel— Omdia (firma de investigación de mercado)