La hipertensión silenciosa: 1 de cada 3 argentinos la padece sin saberlo

La hipertensión no diagnosticada afecta a millones de argentinos, aumentando su riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
Casi cuatro de cada diez viven con presión alta sin saberlo
En Argentina, la hipertensión avanza silenciosamente en millones de personas que ignoran su condición.
Mark

¿Por qué la hipertensión es tan peligrosa si no duele?

Mimi

Porque no duele es precisamente el problema. Tu cuerpo está trabajando contra sí mismo, las arterias se van dañando poco a poco, y vos no sentís nada hasta que algo falla de repente.

Luke

¿Pero cuántas personas realmente tienen accidentes cerebrovasculares por esto? El estudio dice que el 63,9% tenía presión alta, pero no dice cuántos de esos terminaron en el hospital.

Mark

¿Qué significa que solo el 10% estuviera dentro de los valores recomendados?

Mimi

Significa que de cien personas con hipertensión, noventa vivían con presión descontrolada. Sin medicación, sin cambios en su vida, sin saber que estaban en riesgo.

Luke

¿Y eso fue en el Hospital de Clínicas específicamente, o es representativo de toda Argentina? Porque un hospital universitario en Buenos Aires podría no reflejar lo que pasa en el interior.

Mark

¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto cambiar los hábitos?

Mimi

Depende de cada persona, pero los médicos dicen que en semanas ya se notan cambios en la presión. Lo difícil es mantenerlo.

Luke

El artículo no da plazos específicos. Solo dice que hay que comer mejor, moverse más, no fumar. Eso es verdad, pero también es lo que todos escuchamos hace años. ¿Qué hace que esta vez sea diferente?

Mark

¿Cuál es el número real de argentinos afectados?

Mimi

Si uno de cada tres tiene hipertensión, y Argentina tiene unos 46 millones de habitantes, estamos hablando de más de 15 millones de personas.

Luke

Pero el 38,8% no sabe que la tiene. Así que hay millones caminando por la calle sin diagnóstico. Eso es lo que debería preocuparnos más.

  • El 63,9% de los pacientes evaluados en el Hospital de Clínicas presentaba hipertensión, pero solo uno de cada diez tenía su presión bajo control real.
  • El silencio de la enfermedad es su mayor peligro: sin dolor ni síntomas visibles, millones de argentinos acumulan riesgo cardiovascular sin advertirlo.
  • Colesterol elevado, sedentarismo y depósitos de grasa en las arterias se suman a la presión descontrolada, multiplicando las probabilidades de un evento grave.
  • Los especialistas del Hospital de Clínicas insisten en que la prevención está al alcance de todos: menos sal, más movimiento, sin tabaco y con sueño suficiente.
  • El primer paso concreto es medir la presión con regularidad; un chequeo sencillo puede marcar la diferencia entre detectar el problema a tiempo o enfrentar sus consecuencias irreversibles.

En Argentina, una de cada tres personas adultas convive con una enfermedad que no anuncia su presencia: la hipertensión arterial. Casi cuatro de cada diez afectados ignoran que la padecen, exponiéndose sin saberlo al riesgo de un accidente cerebrovascular o una insuficiencia cardíaca. La medicina no pide aquí gestas extraordinarias, sino la humilde disciplina de conocer el propio cuerpo y cuidarlo con constancia.

La presión arterial alta avanza sin dar señales. No duele, no obliga a parar, no deja huella visible. Por eso resulta tan peligrosa. En Argentina, uno de cada tres adultos la padece según la Sociedad Argentina de Cardiología, y casi cuatro de cada diez personas que viven con hipertensión desconocen su condición.

Un estudio realizado en el Servicio de Cardiología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires reveló que el 63,9% de los evaluados presentaba hipertensión arterial, y que apenas el 10% mantenía valores dentro de los límites recomendados. La Dra. Verónica Volberg, jefa de la División de Cardiología, advirtió que la hipertensión no tratada es la principal causa de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. El mismo estudio identificó factores que se potencian entre sí: colesterol y triglicéridos elevados, depósitos de grasa en las arterias y sedentarismo extendido.

Lo que sorprende es que la prevención no exige procedimientos complejos. Aumentar frutas, verduras y frutos secos, reducir la sal y los ultraprocesados, moverse más, dejar el cigarrillo y dormir bien son medidas concretas y accesibles. Pero ninguna reemplaza el control médico regular: medir la presión, revisar la glucosa y el colesterol permite detectar el problema antes de que cause daño irreversible.

Un accidente cerebrovascular puede cambiar una vida en segundos. La prevención, en cambio, es silenciosa y gradual. En Argentina, millones de personas viven sin saber que su cuerpo está bajo presión. El primer paso es averiguar si uno está entre ellos.

La presión arterial alta es una enfermedad que avanza sin avisar. No duele, no produce síntomas visibles, no te obliga a parar. Por eso es peligrosa. En Argentina, uno de cada tres adultos la padece, según datos de la Sociedad Argentina de Cardiología. Lo inquietante es que casi cuatro de cada diez personas que viven con hipertensión no lo saben.

La presión arterial mide la fuerza con que la sangre circula por las arterias. Los valores normales se sitúan por debajo de 120/80 milímetros de mercurio. Cuando se eleva y se mantiene en ese nivel elevado, el cuerpo entra en una zona de riesgo que muchos ignoran completamente. Un estudio realizado en el Servicio de Cardiología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires encontró cifras alarmantes: el 63,9 por ciento de las personas evaluadas presentaba hipertensión arterial. De ese grupo, apenas el 10 por ciento mantenía los valores dentro de los límites recomendados. El resto vivía con presión descontrolada.

La Dra. Verónica Volberg, jefa de la División de Cardiología del Hospital de Clínicas, fue clara sobre las consecuencias. La hipertensión no tratada es la principal causa de accidente cerebrovascular y de insuficiencia cardíaca. El mismo estudio detectó otros problemas asociados: colesterol y triglicéridos elevados, depósitos de grasa en las arterias, y un patrón de vida sedentario en una porción significativa de los pacientes. Estos factores se refuerzan mutuamente, multiplicando el riesgo.

Lo que sorprende es que la prevención no requiere medicamentos complejos ni procedimientos invasivos. Los especialistas recomiendan cambios en los hábitos cotidianos que están al alcance de cualquiera. Aumentar el consumo de frutas, verduras, semillas y frutos secos. Reducir drásticamente la sal y el sodio. Disminuir las carnes rojas y los alimentos ultraprocesados. Moverse más, abandonar el cigarrillo, dormir las horas necesarias. Son medidas simples pero exigen constancia.

Lo fundamental, sin embargo, es el control médico regular. Medir la presión periódicamente, monitorear los niveles de glucosa en sangre, revisar el colesterol. Estos chequeos permiten detectar el problema antes de que cause daño irreversible. Un accidente cerebrovascular o una insuficiencia cardíaca pueden cambiar una vida en segundos. La prevención, en cambio, es silenciosa y gradual. No genera historias dramáticas, pero evita que las historias dramáticas ocurran. En Argentina, millones de personas viven sin saber que su cuerpo está bajo presión. El primer paso es saber si uno está entre ellos.

La hipertensión es la principal causa de accidente cerebrovascular y de insuficiencia cardíaca
— Dra. Verónica Volberg, jefa de la División de Cardiología del Hospital de Clínicas
Möchten Sie die ganze Geschichte? Das Original lesen bei Del Sur Diario ↗
Kontakt FAQ