Cuando el cañón habla, el capital calla. Entre marzo y mayo de 2026, la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán ha actuado como un apagón sobre la inversión extranjera directa en Oriente Medio, donde los proyectos productivos se desplomaron un 67%. El fenómeno no respeta fronteras: la contracción se propaga por Europa, Asia y más allá, recordándonos que el dinero, antes que cualquier ideología, busca la quietud.