La guerra de Ucrania expone las grietas políticas de China e India ante presión internacional

Estudiantes indios atrapados en ciudades bajo intenso bombardeo ruso; al menos un estudiante indio murió durante bombardeos en Járkiv.
Para ellos, Ucrania no es el punto. China ve a Rusia como contrapeso esencial contra Estados Unidos.
Por qué China e India se negaron a condenar la invasión rusa, priorizando sus propios intereses estratégicos.
Mark

¿Por qué China e India no simplemente condenaron la invasión como hizo el resto del mundo?

Mimi

Porque para ellos, Ucrania no es el punto. China ve a Rusia como un contrapeso esencial contra Estados Unidos. India necesita las armas rusas para equilibrar a China en su frontera. Condenar a Rusia significaría perder esos beneficios estratégicos.

Mark

Pero China tiene relaciones comerciales con Ucrania. ¿No le preocupa que la guerra destruya esos vínculos?

Mimi

Absolutamente. Por eso China está en una posición tan incómoda. Quiere mantener a Rusia como aliado, pero también necesita que Ucrania siga siendo un socio comercial viable. Es un equilibrio frágil que se está rompiendo a medida que la guerra se prolonga.

Mark

¿Qué pasa si Rusia pierde la guerra?

Mimi

Entonces China e India pierden su apuesta. Rusia se vuelve aún más dependiente de Beijing, lo que da a China más poder sobre Moscú. Pero también significa que Rusia tiene menos que ofrecer a India en términos de apoyo militar. Es un escenario que nadie quiere.

Mark

¿Hay algún paralelismo con Taiwán aquí?

Mimi

Sí, y es lo que mantiene despiertos a los analistas occidentales. Si el mundo permite que Rusia invada Ucrania sin consecuencias reales, ¿qué le impide a China hacer lo mismo con Taiwán? Eso es lo que preocupa a muchos países democráticos en Asia.

Mark

¿Puede India realmente mantenerse neutral?

Mimi

No, no realmente. Modi está intentando jugar en ambos lados: hablando con Putin y Zelensky, prometiendo ayuda humanitaria. Pero eso solo funciona mientras la presión internacional no sea demasiado fuerte. Eventualmente, tendrá que elegir.

Mark

¿Qué sucede con los estudiantes indios atrapados en Ucrania?

Mimi

Eso es presión interna real. Un estudiante ya murió en Járkiv. Cientos más están atrapados en ciudades bajo bombardeo intenso. Eso hace que sea más difícil para Modi mantener una posición de neutralidad cómoda.

  • China e India se abstuvieron en votaciones clave de la ONU, negándose a llamar 'invasión' al ataque ruso, lo que desató una tormenta diplomática con Occidente.
  • Un estudiante indio murió bajo bombardeos rusos en Járkiv y cientos quedaron atrapados en Sumy, convirtiendo la abstención de Nueva Delhi en una herida política interna.
  • Beijing enfrentaba una contradicción dolorosa: su alianza 'sin límites' con Putin chocaba con sus propios intereses comerciales en Ucrania y el riesgo de quedar atrapada en sanciones occidentales.
  • India dependía de Rusia para más del 50% de su equipo militar, una cadena difícil de romper mientras mantenía tensiones simultáneas con China y Pakistán.
  • Mientras aliados asiáticos como Japón, Corea del Sur y Singapur condenaban a Rusia, China e India permanecían en una posición solitaria y cada vez más costosa.

Cuando el mundo exigió una condena unánime a la invasión rusa de Ucrania, China e India eligieron el silencio diplomático, revelando que en la política global los principios declarados rara vez superan los intereses estratégicos. Ambas potencias, atadas a Moscú por décadas de comercio, armamento y equilibrios de poder, se abstuvieron en las votaciones de la ONU y enfrentaron la presión occidental con una lógica propia: la supervivencia geopolítica no se negocia en nombre de la solidaridad ideológica. Lo que esta crisis expuso no fue complicidad con la violencia, sino la fractura entre un orden internacional liderado por Occidente y un mundo multipolar que ya no reconoce una sola brújula moral.

Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, China e India se negaron a condenar el ataque y se abstuvieron en las votaciones cruciales de la ONU. La decisión no fue accidental: reveló que ambas potencias operaban bajo una lógica completamente distinta a la de Occidente, donde la invasión era vista como una batalla por la democracia y el estado de derecho.

China y Rusia habían proclamado semanas antes, durante los Juegos Olímpicos de Beijing, una relación 'sin límites'. Su comercio bilateral había alcanzado récords históricos y compartían el objetivo estratégico de reducir el liderazgo global de Estados Unidos. Sin embargo, la guerra pronto expuso las grietas de esa alianza: Ucrania era el mayor socio comercial de China en la región, parte de su iniciativa de la Franja y la Ruta, y una fuente clave de productos agrícolas. Beijing suspendió actividades bancarias en Rusia y sus funcionarios admitieron estar 'profundamente afligidos' por el conflicto.

Para India, el cálculo era diferente pero igualmente atrapado en contradicciones. Más del 50% de su equipamiento militar provenía de Rusia, una dependencia crítica frente a sus tensiones con China y Pakistán. La amistad con Moscú se remontaba a la era soviética. El primer ministro Modi habló con ambos líderes, ofreció ayuda humanitaria a Ucrania, pero evitó condenar a Rusia. La presión interna creció cuando un estudiante indio murió bajo bombardeos en Járkiv y cientos más quedaron atrapados en Sumy.

Lo que la crisis dejó al descubierto fue una verdad incómoda: ni China ni India estaban eligiendo entre democracia y autoritarismo. Estaban eligiendo su propia seguridad. India necesitaba a Rusia para contrapesar a China, incluso mientras fortalecía lazos con Occidente a través del Quad. China apoyaba a Putin de forma condicional, calculando hasta qué punto ese apoyo servía a sus propios objetivos. Mientras aliados asiáticos como Japón, Corea del Sur y Singapur condenaban la invasión, Beijing y Nueva Delhi permanecían en una posición solitaria, costosa y, por ahora, inamovible.

Cuando Rusia lanzó su invasión de Ucrania en febrero de 2022, dos de las potencias más grandes del mundo se encontraron en una posición incómoda. China e India, naciones que habían cultivado relaciones cada vez más cercanas con Moscú, se negaron a condenar el ataque. En lugar de ello, ambas se abstuvieron en las votaciones cruciales del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas que exigían que Rusia detuviera inmediatamente su ofensiva. La decisión reveló una grieta profunda en la política global: mientras Occidente veía la invasión como una batalla ideológica por la democracia y el estado de derecho, Beijing y Nueva Delhi estaban pensando en algo completamente distinto.

Las relaciones entre China y Rusia habían alcanzado un punto de intimidad sin precedentes. Semanas antes de que comenzara la invasión, Xi Jinping y Vladimir Putin se reunieron durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing y emitieron una declaración de cinco mil palabras proclamando que su relación "no tenía límites". El comercio bilateral entre los dos países había alcanzado un récord de 146 mil millones de dólares el año anterior. Compartían una frontera de cuatro mil kilómetros y realizaban ejercicios militares conjuntos a gran escala. Sin embargo, la verdadera clave de su alianza era más simple: ambos países veían a Estados Unidos como una amenaza común. Pero la invasión de Ucrania comenzó a poner a prueba esa supuesta relación ilimitada casi de inmediato.

China enfrentaba un dilema genuino. Aunque se negó a condenar el ataque ruso o incluso a llamarlo una "invasión", Beijing tenía sus propios intereses en Ucrania. El país era su mayor socio comercial, parte de la iniciativa de la Franja y la Ruta de Xi, y una fuente vital de productos agrícolas como maíz y cebada. Los trenes de carga que conectaban a China con Europa pasaban por territorio ucraniano. Una invasión destructiva y prolongada amenazaba estos vínculos comerciales de manera que un cambio de régimen rápido no lo habría hecho. El ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, dijo estar "profundamente afligido" por el conflicto. Además, Beijing se preocupaba por que sus empresas quedaran atrapadas en las sanciones occidentales contra Rusia. El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, respaldado por el gobierno chino, suspendió todas sus actividades en Rusia apenas días después de que comenzara la guerra. Algunos analistas también señalaban un paralelismo inquietante: así como Rusia justificaba su invasión de Ucrania, China podría algún día usar argumentos similares para justificar una acción militar contra Taiwán, la isla democrática que Beijing reclama como propia.

Para India, el cálculo era diferente pero igualmente complejo. La democracia más grande del mundo dependía de Rusia para más del 50 por ciento de su equipo militar, una dependencia crítica dadas las tensiones continuas en su frontera con China y su relación tensa con Pakistán. En 2018, India había firmado un acuerdo de armas por cinco mil millones de dólares con Rusia para un sistema de defensa aérea, a pesar de los riesgos de sanciones estadounidenses. La amistad entre Rusia e India se remontaba a la era soviética, cuando la Unión Soviética había ayudado a India a ganar la guerra de 1971 contra Pakistán. Putin había visitado Nueva Delhi en diciembre del año anterior, uno de los pocos viajes internacionales que realizó. El primer ministro Narendra Modi había hablado tanto con Zelensky como con Putin, prometiendo ayuda humanitaria a Ucrania, pero se cuidó de no condenar explícitamente a Rusia. En cambio, pidió "un cese inmediato de la violencia" y "esfuerzos concertados de todas las partes" para negociar. Sin embargo, la presión interna crecía. Un estudiante indio había muerto durante los bombardeos rusos en Járkiv mientras compraba comestibles, y cientos de otros estudiantes indios estaban atrapados en la ciudad de Sumy, que sufría intensos bombardeos.

Lo que emergía de esta crisis era una verdad incómoda para Occidente: China e India no estaban eligiendo entre democracia y autoritarismo. Estaban eligiendo sus propios intereses. China tenía un "claro interés" en asegurar que líderes como Putin permanecieran en el poder, compartiendo dos objetivos estratégicos principales: reducir el liderazgo global estadounidense y hacer que el mundo fuera seguro para el autoritarismo. Pero ese apoyo era condicional. Si Rusia fracasaba hasta el punto de no poder ayudar a los objetivos compartidos, China podría recalibrar su posición. Para India, el desafío fundamental era el poder creciente de China. Necesitaba a Rusia para contrapesar la influencia de Beijing en Asia-Pacífico, incluso mientras intentaba fortalecer sus lazos con Occidente a través del Quad, una agrupación de seguridad informal con Estados Unidos, Japón y Australia. El comercio de defensa estadounidense con India había crecido de casi cero en 2008 a más de veinte mil millones de dólares en 2020, pero eso no era suficiente para reemplazar la dependencia de armamento ruso. Mientras la guerra continuaba, Putin tendría menos capacidad para ofrecer apoyo de defensa a países como India, con tasas de deserción devastadoras en Ucrania. En otras partes de Asia, aliados estadounidenses como Corea del Sur y Japón habían condenado a Rusia, y Singapur había impuesto sanciones. Incluso la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, aunque no condenó explícitamente a Rusia, vio a ocho de sus diez miembros votar a favor de la resolución de la ONU pidiendo que Rusia cesara el uso de la fuerza. Solo Laos y Vietnam se abstuvieron. Pero China e India permanecerían con Rusia, no por ideología, sino porque sus propias seguridades nacionales parecían depender de ello.

India necesita que Rusia haga frente a China. Tendrá que equilibrar sus lazos históricos con Rusia con sus florecientes lazos con Occidente.
— Harsh V. Pant, profesor de relaciones internacionales en King's College Londres
Ucrania es una llamada de atención para Europa, América del Norte y otras democracias. La asertividad de China y sus ambiciones sobre Taiwán preocuparán a muchos más países.
— Steve Tsang, director del Instituto SOAS China de la Universidad de Londres
Contattaci Domande frequenti