En el cruce entre la guerra y la deuda, los mercados de bonos globales están enviando una advertencia que trasciende los titulares bélicos: el conflicto entre Estados Unidos e Irán, ya con más de seis meses de duración, ha encadenado la inflación energética a una montaña de deuda de 40 billones de dólares, elevando el costo del dinero para consumidores, empresas y gobiernos por igual. Lo que ocurre en los mercados de renta fija no es un tecnicismo financiero, sino el pulso de una economía mundial que busca, sin encontrar aún, una salida creíble.