Cuando un líder convoca a sus seguidores en los últimos días de una campaña, suele hablar de lo que está en juego para el país; en esta gira de cierre, Donald Trump recorrió diez estados y habló sobre todo de sí mismo, como si su nombre tuviera que aparecer en la boleta. Mientras tanto, la guerra con Irán y el precio de la gasolina pesaban en la vida cotidiana de muchos votantes, y los abucheos y las respuestas airadas marcaron buena parte de los actos. Es un momento en que la política parece mirarse en el espejo, y los republicanos en estados competitivos deberán decidir si ese reflejo les si
La gira final de mítines de Trump: multitudes MAGA, protestas y un mensaje que pide votar como si él estuviera en la boleta
Finjan que yo estoy en la boleta, si no les importa
¿Qué hace distinta esta gira de otros mítines de Trump?
Que casi todo gira alrededor de él. En Fort Myers pidió a los votantes que fingieran que él estaba en la boleta.
¿Y los temas de fondo, como la gasolina?
Los esquivó en Florida, pero en Georgia los abordó: dijo que su equipo le pidió no mencionar el petróleo y que le daba igual.
Conviene separar lo observado de lo interpretado. Que "parece una despedida" es lectura de los reporteros; lo que sí se atribuye a Trump es que en privado dijo que serían probablemente sus últimos mítines como abanderado.
¿Hay señales concretas de que le cuesta?
Que tuviera que ir a Florida a rogar votos, y en Kansas un empresario que dijo que votará por Hamilton tras asistir al mitin.
Ojo, eso es un testimonio individual, no una tendencia medida. El texto no ofrece encuestas.
¿Y las multitudes?
Trump dijo que Obama tuvo poca asistencia; Saenz vio multitudes considerables en ambos actos.
Ahí hay una afirmación de Trump contradicha por una observación directa, pero sin cifras de asistencia en ninguno de los dos casos.
Il Polso
- En cada mitin, los abucheos y las expulsiones de manifestantes interrumpen el discurso y tensan el ambiente.
- Trump resta importancia a la guerra con Irán y al alza de la gasolina, temas que pesan en el bolsillo de los votantes.
- Su equipo intenta contener los desvíos, pero él insiste en ataques personales y bromas que incomodan a sus propios aliados.
- En Kansas, Florida y Míchigan aparecen señales de desgaste entre republicanos que podrían pesar en el resultado de noviembre.
Cuando un líder convoca a sus seguidores en los últimos días de una campaña, suele hablar de lo que está en juego para el país; en esta gira de cierre, Donald Trump recorrió diez estados y habló sobre todo de sí mismo, como si su nombre tuviera que aparecer en la boleta. Mientras tanto, la guerra con Irán y el precio de la gasolina pesaban en la vida cotidiana de muchos votantes, y los abucheos y las respuestas airadas marcaron buena parte de los actos. Es un momento en que la política parece mirarse en el espejo, y los republicanos en estados competitivos deberán decidir si ese reflejo les sirve.
En el recinto ganadero de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, los abucheos empezaron pocos minutos después de que Donald Trump subiera al podio. Los reporteros contaron decenas de veces en que el personal de seguridad sacó a manifestantes, y Trump respondió con humor, llamándolos perdedores.
La escena resume una gira de cierre de la temporada de elecciones intermedias, con más de veinte actos en los estados más republicanos del país. Según el relato, en privado Trump ha dicho que probablemente son los últimos en los que será el principal abanderado del partido, y eso le da a la gira un aire de despedida.
El mensaje gira casi por completo en torno a él. En Fort Myers pidió a sus seguidores que finjan que él está en la boleta, y dedicó poco tiempo a la guerra con Irán y al alza de la gasolina. En Georgia afirmó que Estados Unidos gana fortunas con el petróleo mientras la gente sufre precios altos, y en Texas prometió cheques de 5.000 dólares, un desvío que incomoda a otros republicanos.
En Kansas, un estado que Trump ganó por 16 puntos, los reporteros encontraron dudas: una madre joven indecisa y un pequeño empresario que decidió votar por el demócrata. Esas señales de desgaste son lo que habrá que observar en noviembre.
En el recinto ganadero de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, los abucheos empezaron a los pocos minutos de que el presidente Donald Trump subiera al podio, el 21 de octubre. La reportera Alayna Treene contó al menos una docena de ocasiones en que el personal de seguridad sacó a manifestantes. Desde la multitud se oyeron gritos de "criminal" y "traidor", y un joven le hizo un gesto obsceno con ambas manos. Trump lo tomó con humor: dijo que no le molestaba, pero que siempre ocurría justo cuando iba a rematar el chiste. Tres interrupciones, bromeó, y los manifestantes habían sincronizado muy bien los tres remates. Los llamó "perdedores".
La escena resume la gira con la que Trump cierra la temporada de elecciones intermedias. Ha celebrado más de veinte actos este mes en los estados más republicanos del país, algunos que hace pocos meses ni se consideraban competitivos. CNN siguió los mítines durante dos semanas en Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa, Florida, Georgia, Míchigan, Mississippi, Texas y Ohio. En privado, según el relato, Trump ha comentado que probablemente son los últimos en los que él será el principal abanderado del partido. De ahí el aire de gira de despedida, con "YMCA" de fondo.
El mensaje, observan los reporteros, gira casi por completo en torno a él mismo. En Fort Myers, Florida, el 23 de octubre, pidió a una multitud que llenó el recinto: "En estas elecciones, les pido que finjan que yo estoy en la boleta, si no les importa". Dedicó poco tiempo a la guerra con Irán y al aumento de la gasolina, que han vuelto competitivo a Florida. Parecía incrédulo de que las contiendas del estado estuvieran tan reñidas, y se lamentó de que su aliada, la senadora Ashley Moody, no tuviera una rival más fácil que la demócrata Angie Nixon, a quien describió con asombro.
En Perry, Georgia, el 24 de octubre, afirmó que Estados Unidos gana "cientos y cientos de miles de millones, billones de dólares" con el petróleo, mientras la gente sufre precios altos en las gasolineras. Reconoció que su equipo le había pedido no mencionarlo y respondió que le importaba un carajo: "estamos ganando una fortuna de locos". La multitud vitoreó, aunque, según Rafael Romo, algunas personas al fondo se miraron con incredulidad.
En Port Huron, Míchigan, el 25 de octubre, Trump habló de Barack Obama, que había estado el día anterior en Detroit. Dijo que su "competidor" no tuvo una multitud como la suya y que su evento tuvo poca asistencia, aunque Arlette Saenz, que asistió a ambos, vio multitudes considerables en los dos. Trump se centró en ataques antimusulmanes contra Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado, y en comentarios sobre los traseros de Jon Husted, senador de Ohio, y de la rapera Nicki Minaj, a quien pidió ponerse de pie. Dijo también que elogiaría el de Mike Rogers, candidato republicano al Senado, si eso le aseguraba la victoria. Los comentarios parecían buscar entretener más que ganar votos en un estado golpeado por los precios de la gasolina y la guerra comercial con Canadá.
En Corinth, Mississippi, el 26 de octubre, Trump se mostró irritado porque Obama había comparado su gusto de diseño con el de "Saddam Hussein" abriendo "un Cheesecake Factory". Defendió que la Casa Blanca debe estar impecable, dijo dedicar poco tiempo a las obras y luego detalló la reparación del yeso del Pórtico Norte y un nuevo helipuerto en el Jardín Sur. Los aplausos fueron tibios, y un manifestante gritó contra el salón de baile.
El 27 de octubre, en Corpus Christi y Lubbock, Texas, en apoyo del candidato al Senado Ken Paxton, prometió cheques de 5.000 dólares si los republicanos controlan ambas cámaras. Bromeó con que en Mar-a-Lago esa suma apenas alcanzaría para una hamburguesa y un postre pequeño. Es el tipo de desvío que incomoda a otros republicanos, con el costo de vida entre las principales preocupaciones de los votantes.
En Kansas, que votó por Trump por 16 puntos en 2024 y no elige a un demócrata al Senado desde 1932, Betsy Klein halló dudas tras el mitin del 19 de octubre en Park City: una madre joven indecisa entre Roger Marshall y el demócrata Adam Hamilton, y un pequeño empresario que decidió votar por Hamilton. Con la elección a pocos días, esas señales de desgaste son lo que habrá que mirar en noviembre.
Citazioni salienti
En estas elecciones, les pido que finjan que yo estoy en la boleta, si no les importa.— Donald Trump, Fort Myers, Florida
Realmente creo que Kansas ya está harto, y aquí somos muchos los que vamos a votar y marcar la diferencia.— Propietario de una pequeña empresa, Park City, Kansas