Por primera vez en seis meses, la gasolina española ha superado al diésel en precio, con ambos combustibles rozando los 1,80 euros por litro. Este cruce de precios no es un simple dato técnico: anuncia el fin próximo de las bonificaciones gubernamentales y abre una pregunta que pesa sobre millones de conductores — si lo que hoy parece un techo será mañana apenas un escalón. España, que aún ofrece el segundo diésel más barato de la Unión Europea, navega entre una ventaja relativa y una presión energética que el mercado internacional no parece dispuesto a aliviar.