La gasolina cuesta ahora 20 céntimos más por litro que el diésel, una inversión histórica causada por diferencias en las rebajas fiscales aplicadas desde septiembre. El mecanismo de salvaguarda amplió el descuento fiscal del diésel a 20 céntimos por litro mientras redujo el de la gasolina a solo 5 céntimos, creando una ventaja tributaria de 15 céntimos.