La izquierda francesa llega fragmentada a las presidenciales con cinco candidatos socialdemócratas en primarias y Mélenchon liderando LFI, mientras Le Pen ronda el 35% de intención de voto. Glucksmann emerge como figura con mayor proyección en el bloque socialdemócrata (11,5%), pero Hollande se mantiene al margen, posicionándose como recurso si el candidato de primarias se desmorona.