España atraviesa una paradoja que la historia económica conoce bien: el triunfo de una tecnología puede arruinar a quienes la hacen posible. En 2025, el país instaló más paneles solares que nunca y, al mismo tiempo, destruyó más de 12.000 empleos en el sector fotovoltaico, víctima de precios eléctricos derrumbados y de un mercado que creció demasiado rápido para sostenerse. Lo que comenzó como una respuesta urgente a la crisis energética de 2022 se ha convertido en una lección sobre los límites del entusiasmo inversor y la fragilidad de los auges repentinos.
La fotovoltaica pierde 12.000 empleos en un año por la caída de precios
Más de 12.000 empleados perdieron sus puestos de trabajo en el sector fotovoltaico español en un año, con empresas como Holaluz, EiDF Solar y SolarProfit realizando despidos masivos.