La Flotilla Sumud denuncia un segundo ataque con dron en Túnez en 24 horas

El dispositivo sigue aquí, así que nadie puede negar lo sucedido
Leila Hegazy, activista a bordo del Alma, desafía la versión oficial tunecina mostrando evidencia física del impacto.
Mark

¿Por qué una flotilla de ayuda humanitaria se convierte en blanco de ataques?

Mimi

Porque está desafiando lo que sus integrantes consideran un asedio ilegal. Cuando intentas romper un bloqueo, te conviertes en una amenaza política, no solo en una cuestión logística.

Mark

Pero ¿quién estaría atacando barcos en un puerto tunecino? ¿Tiene sentido?

Mimi

Esa es la pregunta central. La flotilla lo atribuye a una operación coordinada. Las autoridades tunecinas dicen que fue un accidente. Lo que está claro es que hay dos versiones completamente incompatibles de lo que pasó.

Mark

¿Y la presencia de Ada Colau en uno de los barcos cambia algo?

Mimi

Sí. Convierte esto en un asunto de visibilidad internacional. Una exalcaldesa de una ciudad importante viajando en una misión humanitaria es noticia. Eso amplifica el alcance del mensaje de la flotilla.

Mark

¿Creen realmente que pueden llegar a Gaza?

Mimi

Aparentemente sí. A pesar de dos incidentes en veinticuatro horas, dicen que continuarán. La pregunta es si las autoridades tunecinas permitirán que zarpen, y si lo hacen, qué sucederá en el camino.

Mark

¿Qué ganan con insistir en que fueron ataques con dron?

Mimi

Documentación. Si pueden probar que fueron atacados, la narrativa cambia de "activistas que intentan violar un bloqueo" a "civiles bajo fuego mientras realizan trabajo humanitario". Es una diferencia política enorme.

  • Un dron impactó la cubierta del barco Alma en el puerto de Sidi Bou Said, desatando un incendio que la tripulación sofocó sin víctimas, pero que dejó evidencia física del dispositivo.
  • Es el segundo incidente en menos de un día: la noche anterior, el barco Familia —donde viaja la exalcaldesa Ada Colau— también sufrió un fuego que los activistas atribuyen a un objeto incendiario lanzado desde un dron.
  • Las autoridades tunecinas rechazan la versión de los activistas y sostienen que el primer incendio fue accidental, provocado por la quema de chalecos salvavidas, sembrando una guerra de relatos sobre lo ocurrido.
  • La activista Leila Hegazy publicó en Instagram una fotografía del dispositivo recuperado en cubierta, desafiando cualquier negación y convirtiendo la imagen en prueba pública de la denuncia.
  • Pese a los dos incidentes, la flotilla Sumud ha reafirmado su determinación de continuar hacia Gaza, enmarcando los ataques como un intento fallido de sabotear su misión humanitaria.

En las aguas tranquilas del puerto tunecino de Sidi Bou Said, la misión humanitaria de la flotilla Sumud ha encontrado una resistencia que sus integrantes describen como deliberada y orquestada. En menos de veinticuatro horas, dos de sus embarcaciones han sufrido incidentes con fuego —el barco Familia y el barco Alma— mientras aguardaban continuar su travesía hacia Gaza. La discrepancia entre la versión de los activistas, que hablan de ataques con drones, y la de las autoridades tunecinas, que invocan la accidentalidad, revela cuánto puede pesar la narrativa cuando la solidaridad y la geopolítica se cruzan en el mar.

El barco Alma, con bandera británica, fue alcanzado por un dron mientras permanecía fondeado en el puerto tunecino de Sidi Bou Said. El impacto provocó un incendio en cubierta que la propia tripulación logró extinguir; no hubo heridos. La flotilla Sumud lo denunció el miércoles por la noche a través de sus redes sociales, calificándolo de ataque deliberado contra su misión humanitaria.

No era el primero. Horas antes, el barco Familia —una de las naves principales de la expedición, a bordo de la cual viaja la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau— había sufrido un incendio que sus integrantes atribuyeron a un objeto incendiario lanzado desde un dron. Las autoridades tunecinas, sin embargo, descartaron esa versión y concluyeron que el fuego se originó por la quema accidental de chalecos salvavidas, probablemente por un encendedor o una colilla.

La flotilla partió desde España a principios de septiembre con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a Gaza. Las embarcaciones esperaban en Túnez la incorporación de barcos tunecinos antes de reanudar la travesía. Ante los dos incidentes, la organización los interpreta como parte de una estrategia coordinada para sabotear su misión, enmarcándolos en el contexto de la agresión israelí contra Gaza.

La cantante y activista italo-egipcia Leila Hegazy, a bordo del Alma, publicó en Instagram una fotografía del dispositivo recuperado en cubierta como prueba irrefutable de lo sucedido. A pesar de todo, la flotilla Sumud ha reafirmado su compromiso: continuará su travesía pacífica con determinación, con el propósito declarado de romper el asedio a Gaza y mantener su solidaridad con la población palestina.

El barco Alma, navegando bajo bandera británica, fue alcanzado por un dron mientras permanecía en el puerto tunecino de Sidi Bou Said. El impacto provocó un incendio en la cubierta que la tripulación logró extinguir sin que se reportaran heridos. Así lo comunicó la flotilla Sumud a través de sus redes sociales el miércoles por la noche, denunciando lo que describe como un ataque deliberado contra su misión humanitaria.

Este incidente marca el segundo ataque en menos de veinticuatro horas contra embarcaciones de la flotilla. La madrugada anterior, el barco Familia —una de las principales naves de la expedición— sufrió un incendio que sus integrantes atribuyeron a un dron que sobrevoló la cubierta y lanzó un objeto incendiario. Entre los pasajeros del Familia viaja Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona. Sin embargo, las autoridades tunecinas desestimaron rápidamente esta versión, argumentando que el fuego se originó por la quema accidental de chalecos salvavidas, probablemente causada por un encendedor o una colilla, y descartaron categóricamente cualquier acto hostil.

La flotilla Sumud partió desde España a principios de septiembre con el propósito de transportar ayuda humanitaria a Gaza. Las embarcaciones se encontraban fondeadas en Túnez, aguardando el momento para reanudar su travesía hacia la costa palestina con la incorporación de más barcos tunecinos. La organización interpreta estos dos incidentes como parte de una estrategia coordinada para sabotear su misión.

En sus comunicados, la flotilla sostiene que los ataques ocurren en el contexto de la intensificación de la agresión israelí contra los palestinos en Gaza, y los describe como un intento orquestado de distraer y descarrilar su viaje. Leila Hegazy, cantante y activista italo-egipcia que se encuentra a bordo del Alma, publicó en Instagram una fotografía del dispositivo que impactó la cubierta, afirmando que su presencia física constituye prueba irrefutable de lo ocurrido y que nadie puede negar los hechos.

A pesar de los dos incidentes, la flotilla ha reafirmado su compromiso con la misión. En un comunicado posterior, la organización declaró que continuará su travesía pacífica con determinación y resolución, enfatizando su objetivo de romper lo que describe como el asedio ilegal de Israel a Gaza y mantener una solidaridad inquebrantable con la población palestina. La discrepancia entre la versión de los activistas y la de las autoridades tunecinas subraya las tensiones en torno a la naturaleza de estos incidentes y sus implicaciones para la seguridad de la expedición humanitaria.

Estos ataques repetidos se producen durante la intensificación de la agresión israelí contra los palestinos en Gaza y constituyen un intento orquestado de distraer y descarrilar nuestra misión
— Flotilla Sumud
El incendio se produjo por la quema de chalecos salvavidas debido a un encendedor o una colilla, descartando un acto hostil
— Autoridades tunecinas
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