La Flotilla de la Libertad sufre un segundo ataque con dron en dos días frente a Túnez

No hay víctimas mortales ni heridos reportados en los ataques, pero 250 participantes de 45 países enfrentan riesgo físico durante la misión humanitaria.
Para un Estado que comete un genocidio, esto no significa nada
Un participante palestino rechaza la intimidación y reafirma su compromiso con la misión humanitaria.
Mark

¿Por qué alguien atacaría un barco de ayuda humanitaria con un dron?

Mimi

Esa es la pregunta que los organizadores se hacen. Dicen que es un intento de sabotaje psicológico, de hacer que los 250 participantes abandonen la misión antes de que salga de Túnez.

Mark

¿Y las autoridades tunecinas qué dicen?

Mimi

Inicialmente negaron que fuera un dron. Dijeron que fue un accidente, que un encendedor o una colilla prendió en los chalecos salvavidas. Pero cuando ocurrió exactamente lo mismo veinticuatro horas después, esa explicación perdió credibilidad.

Mark

¿Hay heridos?

Mimi

No. En ambos ataques, milagrosamente, no hubo heridos. En el segundo, el proyectil cayó muy cerca de un marinero que estaba en la proa, pero no lo alcanzó.

Mark

¿Qué dicen los participantes? ¿Tienen miedo?

Mimi

Algunos reconocen el riesgo. Una activista irlandesa dijo que es una muestra de poder de uno de los mayores ejércitos del mundo. Pero también dijo que los ataques los están uniendo más. Un palestino de 57 años fue más claro: para un Estado que comete un genocidio, esto no es sorpresa.

Mark

¿Se va a retrasar la salida?

Mimi

Probablemente. Estaba prevista para el miércoles, pero entre los ataques y los problemas mecánicos de algunos barcos, podrían retrasarla veinticuatro horas.

Mark

¿Qué significa esto para la misión?

Mimi

Que alguien quiere que no lleguen a Gaza. Pero los organizadores dicen que van a continuar adelante con determinación y firmeza, sin inmutarse.

  • Un proyectil lanzado desde un dron impactó la cubierta del Alma en plena madrugada, desatando un incendio que los tripulantes sofocaron en minutos, mientras al menos un marinero sintió el calor del peligro a pocos metros.
  • Es el segundo ataque en menos de un día: el barco insignia Family, donde viajan figuras como Greta Thunberg y Ada Colau, ya había sido golpeado con el mismo método horas antes.
  • Las autoridades tunecinas intentaron atribuir el primer incendio a un encendedor o colilla accidental, una explicación que perdió toda credibilidad cuando se repitió el incidente de forma casi idéntica.
  • Los organizadores denuncian un sabotaje psicológico coordinado por Israel para descarrilar la misión en plena escalada militar contra Gaza, mientras los participantes responden con mayor cohesión y guardias reforzadas en los barcos.
  • La salida de los 40 barcos, prevista para el miércoles, podría retrasarse hasta veinticuatro horas por los incidentes y problemas mecánicos, aunque la flotilla insiste en que la misión no se detendrá.

En las aguas del puerto de Túnez, donde la esperanza y el peligro comparten amarre, la Flotilla de la Libertad ha sufrido dos ataques con dron en menos de veinticuatro horas contra sus embarcaciones, incluido el carguero británico Alma. Más de 250 personas de 45 países, reunidas bajo el propósito común de llevar ayuda humanitaria a Gaza, enfrentan una presión que busca doblar su voluntad antes de que zarpen. La historia registra este momento como uno en que la misión de socorro se convierte ella misma en blanco, y la determinación de quienes la sostienen, en la respuesta más elocuente.

En la madrugada del martes, un proyectil disparado desde un dron golpeó la cubierta del Alma, carguero de bandera británica atracado en el puerto de Túnez. El incendio que provocó fue sofocado en minutos por la tripulación, sin heridos ni daños graves, aunque el impacto cayó lo bastante cerca de un marinero en la proa como para que nadie pudiera ignorar la gravedad de lo ocurrido.

No era la primera vez en esa misma semana. El día anterior, el Family —el barco insignia de la misión, a bordo del cual viajan Greta Thunberg y Ada Colau— había sufrido un ataque prácticamente idéntico. Mismo método, mismo objetivo: sembrar el miedo antes de que la flotilla ponga rumbo a Gaza con ayuda humanitaria para la población palestina, en una misión que reúne a más de 250 personas de 45 países.

Las autoridades tunecinas intentaron restar gravedad al primer incidente atribuyéndolo a la explosión accidental de un encendedor entre los chalecos salvavidas. La explicación no convenció a nadie, y menos aún cuando se repitió el patrón horas después. Testigos en el puerto reportaron haber visto múltiples drones sobrevolando la zona durante la noche.

Los organizadores de la flotilla señalaron directamente a Israel como responsable de un intento de sabotaje psicológico, enmarcado en la escalada militar contra Gaza. Entre los participantes, la reacción fue mayoritariamente de firmeza: Saif Abukeshek habló de desgaste deliberado; la activista irlandesa Tara Sheehy reconoció el miedo pero subrayó que los ataques estaban forjando una mayor unidad; Sami Al Soos, palestino residente en Bristol, lo resumió con sobriedad: para un Estado que comete un genocidio, esto no sorprende.

Tras los incidentes, el comité directivo reunió a todos los participantes para reforzar los protocolos de seguridad y aumentar las guardias en las embarcaciones. Decenas de personas se congregaron en los alrededores del puerto en señal de apoyo, con consignas y bengalas. La salida de los 40 barcos, prevista para el miércoles, podría retrasarse unas veinticuatro horas por los ataques y problemas mecánicos en algunas embarcaciones, pero los organizadores fueron categóricos: la misión continuará.

Un proyectil impactó contra la cubierta del Alma, un carguero con bandera británica, en la madrugada del martes mientras permanecía atracado en el puerto de Túnez. El impacto desencadenó un incendio que los tripulantes lograron controlar en cuestión de minutos. Nadie resultó herido, aunque el proyectil cayó lo suficientemente cerca de al menos uno de los marineros que se encontraba en la proa del barco como para recordarle el peligro real de la situación. Los daños a la embarcación fueron menores.

Este fue el segundo ataque con dron contra la Flotilla de la Libertad en menos de veinticuatro horas. El día anterior, el Family —el barco insignia donde viajan los organizadores más visibles de la misión, entre ellos Greta Thunberg y Ada Colau— había sufrido un ataque similar. Ambos ataques empleaban el mismo método: un dron lanzando un proyectil contra la cubierta. La policía tunecina acudió al lugar de los hechos, y testigos en el puerto reportaron haber visto múltiples drones sobrevolando la zona, incluido uno de las autoridades costeras locales.

La Flotilla de la Libertad es una misión humanitaria que transporta ayuda a Gaza con la participación de más de 250 personas procedentes de 45 países diferentes. Su objetivo declarado es romper el bloqueo israelí y entregar suministros humanitarios a la población palestina. Los organizadores atribuyeron inmediatamente los ataques a un intento de sabotaje psicológico coordinado para descarrilar la misión en un momento de intensificación de la agresión militar israelí contra Gaza. "Se trata del segundo ataque de este tipo en dos días. Estos ataques se producen durante la intensificación de la agresión israelí contra los palestinos en Gaza y son un intento de distraer y descarrilar nuestra misión", declararon desde la organización.

Las autoridades tunecinas ofrecieron una versión alternativa de los hechos. Tras el primer ataque, negaron que se tratara de un ataque con dron y atribuyeron el incendio a la explosión accidental de un encendedor o una colilla que habría prendido en los chalecos salvavidas. Esta explicación no fue ampliamente aceptada, especialmente después de que ocurriera un segundo incidente prácticamente idéntico pocas horas después.

La reacción entre los participantes ha sido mixta pero mayoritariamente resuelta. Saif Abukeshek, uno de los organizadores principales, caracterizó los ataques como un intento de desgaste psicológico contra los 250 participantes. "¿Qué se puede esperar de un país que lanza bombas contra hospitales, colegios y asesina a niños?", preguntó. Tara Sheehy, una activista irlandesa, reconoció que los ataques recordaban a todos los participantes el riesgo que asumían, pero también señaló que estaban generando una mayor cohesión entre los activistas. Sami Al Soos, un palestino de 57 años residente en Bristol, fue más directo: para un Estado que comete un genocidio, estos ataques no representan nada sorprendente, y aseguró que el derecho humanitario e internacional les protegía.

Tras el primer ataque, el comité directivo de la flotilla reunió a todos los participantes para recordarles los protocolos de seguridad y pedirles que extremaran las precauciones. Las guardias en las embarcaciones se intensificaron. Decenas de personas se congregaron en los alrededores del puerto de Túnez para mostrar su apoyo a la misión, con consignas a favor de Palestina y bengalas encendidas, lo que en un primer momento generó cierta confusión.

La salida de la flotilla estaba programada para el miércoles con aproximadamente 40 barcos. Sin embargo, los dos incidentes de los últimos días, combinados con problemas mecánicos en algunas de las embarcaciones, podrían retrasar la partida aproximadamente veinticuatro horas. A pesar de todo, los organizadores insistieron en que la misión continuaría adelante con determinación y firmeza. Se abrió una investigación para esclarecer los detalles de lo ocurrido.

Se trata del segundo ataque de este tipo en dos días. Estos ataques se producen durante la intensificación de la agresión israelí contra los palestinos en Gaza y son un intento de distraer y descarrilar nuestra misión
— Organizadores de la Flotilla de la Libertad
Para un Estado que está cometiendo un genocidio, esto no significa nada
— Sami Al Soos, participante palestino
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