En el cruce entre la justicia penal y la voluntad política, doce miembros de los Comités de Defensa de la República aguardan que la Audiencia Nacional resuelva si la ley de amnistía borra los cargos de terrorismo que pesan sobre ellos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya trazó en julio el marco legal que permite ese perdón, siempre que los delitos no hayan causado graves violaciones de derechos humanos. La Fiscalía, que un día pidió penas de hasta veintisiete años, ahora insiste en que se archive la causa, mientras el tribunal español sigue midiendo hasta dónde llega la soberanía de
La Fiscalía insistirá en aplicar la amnistía a los 12 CDR pese a la demora de la Audiencia Nacional
El tribunal pide debatir de nuevo lo que ya estaba resuelto
¿Por qué la Audiencia Nacional sigue pidiendo más argumentos si el TJUE ya se pronunció hace tres meses?
Porque el tribunal español quiere asegurarse de que está interpretando correctamente lo que el TJUE dijo. La sentencia europea establece un marco, pero deja a los jueces españoles la tarea de delimitar exactamente qué delitos quedan excluidos.
Pero eso suena a que el tribunal está buscando una razón para no aplicar la amnistía. ¿Hay algo en los hechos específicos de estos doce CDR que podría justificar mantenerlos fuera?
La Fiscalía sostiene que no. Dice que los delitos no causaron graves violaciones de derechos humanos, que es el único límite que el TJUE puso.
¿Y quién verifica eso? ¿Hay pruebas de que alguien resultó herido o que se violaron derechos fundamentales?
Según la Fiscalía, no. Por eso cambió de postura y pidió que se archivara la causa.
Entonces, ¿cuál es el verdadero obstáculo aquí?
La Audiencia Nacional parece preocupada por el mensaje que enviaría perdonar delitos terroristas, aunque el TJUE ya dijo que eso no viola la ley europea.
Pero eso es un argumento político, no legal. El TJUE ya lo rechazó.
Exacto. Por eso Alerta Solidària está furiosa. Sienten que el tribunal está alargando un proceso que ya debería estar cerrado.
¿Cuánto tiempo más podría tomar esto?
Eso depende de si la Audiencia Nacional acepta los argumentos de la Fiscalía esta vez o si encuentra nuevas razones para seguir dudando.
Il Polso
- Doce personas enfrentan penas de entre 8 y 27 años por terrorismo, con su destino suspendido en un limbo judicial que se prolonga desde septiembre de 2024.
- La Audiencia Nacional frenó la amnistía argumentando que perdonar delitos terroristas por conveniencia política enviaría un mensaje peligroso al conjunto del ordenamiento jurídico.
- El TJUE respondió con contundencia en julio: la directiva europea antiterrorista no impide una amnistía nacional si los delitos no causaron intencionadamente graves violaciones de derechos humanos.
- La Fiscalía, en un giro notable respecto a su propia acusación inicial, reiterará ante el tribunal que los hechos no pusieron en riesgo la integridad física de nadie y que la ley de gracia debe aplicarse.
- Alerta Solidària denuncia que el nuevo trámite de alegaciones es una dilación innecesaria sobre una cuestión que el TJUE ya resolvió, alargando el sufrimiento de los acusados.
- La Audiencia Nacional debe ahora delimitar qué delitos de terrorismo quedan excluidos de la amnistía, una decisión que el tribunal europeo dejó expresamente en manos de los jueces españoles.
En el cruce entre la justicia penal y la voluntad política, doce miembros de los Comités de Defensa de la República aguardan que la Audiencia Nacional resuelva si la ley de amnistía borra los cargos de terrorismo que pesan sobre ellos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya trazó en julio el marco legal que permite ese perdón, siempre que los delitos no hayan causado graves violaciones de derechos humanos. La Fiscalía, que un día pidió penas de hasta veintisiete años, ahora insiste en que se archive la causa, mientras el tribunal español sigue midiendo hasta dónde llega la soberanía de una ley de gracia frente a los compromisos europeos contra el terrorismo.
La Fiscalía española se prepara para reiterar ante la Audiencia Nacional su posición de que la ley de amnistía debe aplicarse a doce miembros de los Comités de Defensa de la República acusados de terrorismo. Es un giro llamativo: el mismo ministerio público que en noviembre de 2023 impulsó cargos con penas de hasta veintisiete años de cárcel, argumentando que los acusados formaban una célula radical surgida al calor del referéndum catalán de 2017, cambió de postura en cuanto la amnistía fue aprobada y solicitó el archivo de la causa.
En septiembre de 2024, la Audiencia Nacional decidió frenar el proceso y elevar una consulta a la justicia europea, preocupada por lo que describió como un mensaje peligroso: que los delitos terroristas podrían ser perdonados cuando sirvieran a los intereses políticos del legislador. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea respondió en julio con una sentencia que rechazó ese razonamiento. El tribunal comunitario estableció que la directiva europea de 2017 sobre terrorismo no se opone a una ley nacional de amnistía orientada a reducir tensiones institucionales, siempre que los delitos perdonados no hayan causado intencionadamente graves violaciones de derechos humanos.
La Fiscalía ha argumentado de forma consistente que los hechos imputados a los doce CDR no pusieron en peligro la integridad física de las personas, y que el preámbulo de la propia ley de amnistía dejó clara esa intención del legislador. Sin embargo, el TJUE también precisó que corresponde a los órganos judiciales españoles delimitar qué delitos concretos quedan excluidos del perdón, lo que deja a la Audiencia Nacional con un margen de interpretación que aún no ha ejercido.
El colectivo Alerta Solidària, que defiende a buena parte de los procesados, reaccionó con indignación cuando el tribunal pidió el 28 de septiembre que todas las partes volvieran a presentar argumentos sobre el alcance de la sentencia europea. En un comunicado, denunció que se estaba debatiendo de nuevo lo que ya había sido ampliamente discutido y resuelto, calificando el trámite como un alargamiento innecesario del sufrimiento de los acusados. La decisión final sigue en manos de los jueces nacionales, que tienen ante sí el camino trazado por Europa pero aún no han dado el paso definitivo.
La Fiscalía española volverá a insistir en que se aplique la ley de amnistía a doce miembros de los Comités de Defensa de la República acusados de terrorismo ante la Audiencia Nacional, según confirmaron fuentes jurídicas a finales de septiembre. El ministerio público mantiene una posición que ha defendido desde que la medida fue aprobada: estos procesados deben quedar fuera del sistema penal porque la ley de gracia así lo contempla. Hace casi tres meses, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea respaldó esta interpretación con una sentencia contundente, pero la Audiencia Nacional aún no se ha pronunciado definitivamente y, en cambio, pidió a todas las partes que volvieran a presentar argumentos sobre lo que la decisión europea debe significar en la práctica.
La causa contra estos doce CDR comenzó cuando la Fiscalía de la Audiencia Nacional impulsó acusaciones de terrorismo en noviembre de 2023. El ministerio público pidió entonces penas de entre ocho y veintisiete años de cárcel, argumentando que los acusados formaban una célula radical dentro de estos grupos surgidos en Cataluña tras el referéndum del uno de octubre de 2017. Todos fueron acusados de pertenencia a organización terrorista; ocho de ellos enfrentaban además cargos por fabricación de explosivos e intentos de daño grave. Sin embargo, una vez que la amnistía fue aprobada, la misma Fiscalía cambió de postura y solicitó que la causa fuera archivada y el juicio suspendido, porque la ley preveía que estos delitos quedaran perdonados.
En septiembre de 2024, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decidió frenar el proceso y consultar a la justicia europea. El tribunal español argumentó que la amnistía podía entrar en conflicto con la directiva comunitaria contra el terrorismo. En su razonamiento, expresó preocupación por lo que consideraba un mensaje peligroso: que los delitos terroristas podrían ser perdonados cuando sirvieran a los intereses políticos de quien redactara la ley. Esta línea de pensamiento fue rechazada frontalmente por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en julio de este año.
La sentencia europea fue clara en su contenido. El tribunal comunitario dictaminó que la directiva de 2017 sobre terrorismo no se opone a una ley nacional de amnistía que busque reducir tensiones institucionales y políticas, siempre que los delitos perdonados no hayan causado intencionadamente graves violaciones de derechos humanos. En el caso de los doce CDR, la Fiscalía ha argumentado consistentemente que los hechos por los que fueron acusados no pusieron en peligro la integridad física de las personas ni violaron derechos fundamentales. El ministerio público subrayó en sus escritos que el legislador dejó muy clara su intención en el preámbulo de la ley: despojar de carácter delictivo hechos que no amenazaban la seguridad de las personas.
La resolución del tribunal europeo añadió un matiz importante: la ley de amnistía no especifica la naturaleza exacta ni el umbral de gravedad de los delitos a perdonar, por lo que corresponde a los órganos judiciales españoles delimitar cuáles quedan excluidos. Esto deja un margen de interpretación que la Audiencia Nacional deberá resolver, pero el TJUE ya había establecido el marco legal dentro del cual esa interpretación debe moverse.
Alerta Solidària, un colectivo de la izquierda independentista que defiende a buena parte de los procesados, reclamó que la Audiencia aplicara la amnistía sin demora tras conocer la sentencia europea. Sin embargo, cuando el tribunal pidió nuevamente a las partes que se pronunciaran sobre el alcance de la decisión comunitaria el veintiocho de septiembre, el colectivo expresó su indignación. En un comunicado difundido en redes sociales, denunció lo que consideraba una dilación innecesaria: el tribunal estaba pidiendo que se debatiera de nuevo una cuestión que ya había sido discutida ampliamente en sesiones anteriores y que el TJUE ya había resuelto de manera contundente. El colectivo calificó el nuevo trámite como un alargamiento del sufrimiento de los acusados.
Ahora la Fiscalía reiterará su posición en los escritos que presente ante la Audiencia Nacional. El ministerio público tiene argumentos sólidos: la sentencia del TJUE, el preámbulo de la ley de amnistía, y su propia interpretación consistente de que los delitos no causaron graves violaciones de derechos humanos. Lo que queda por verse es si la Audiencia Nacional, tras recibir nuevamente los argumentos de todas las partes, finalmente aplicará la amnistía o si encontrará razones para mantener la suspensión. El tribunal europeo ha establecido el camino legal, pero la decisión final sobre cómo aplicarlo en España sigue en manos de los jueces nacionales.
Citazioni salienti
El legislador ha dejado muy claro en el preámbulo de la ley su intención de despojar de carácter delictivo hechos que no han puesto en peligro a la integridad de las personas— Fiscalía de la Audiencia Nacional
Pelota adelante, una vez más. La Audiencia Nacional nos empuja un nuevo trámite para alargar el sufrimiento— Alerta Solidària