En el este de Alemania, donde la historia pesa como una sombra larga, la Alternativa para Alemania ha conquistado una mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, poniendo a prueba uno de los consensos más frágiles y necesarios de la democracia moderna: el acuerdo tácito de mantener a la extrema derecha alejada del poder. Con una plataforma que propone segregar a los extranjeros y relativiza el nazismo, la AfD no solo gana votos, sino que desafía la memoria colectiva de un país que construyó su identidad de posguerra sobre la promesa de nunca repetir el pasado.