En las vísperas de las elecciones del domingo en Sajonia-Anhalt, Alemania contempla la posibilidad de que la extrema derecha alcance la mayoría absoluta por primera vez desde la era de Hitler. Los sondeos sitúan a la Alternativa para Alemania (AfD) en el umbral de gobernar un estado de forma independiente, lo que pondría fin al llamado Brandmauer, el cordón sanitario que durante décadas protegió el consenso democrático alemán de las fuerzas más radicales. Este momento no es solo electoral: es una pregunta que Alemania se hace a sí misma sobre los límites de lo políticamente posible.