En septiembre de 2026, la Agencia Espacial Europea y The Pokémon Company International unieron sus mundos —el del cosmos medido en órbitas y el de la imaginación medida en aventuras— para tender un puente entre la ciencia y la infancia. Un peluche de Pikachu que orbitó la Tierra 1.040 veces durante 67 días se convirtió en el símbolo de una alianza que reconoce una verdad antigua: la curiosidad no distingue entre lo real y lo soñado, y a menudo es la ficción la que abre la puerta hacia el conocimiento. La colaboración, que se desplegará por museos y ciudades europeas hasta abril de 2027, apuest