En el tejido siempre cambiante de las instituciones europeas, la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos ha extendido su red hacia los Balcanes al admitir a la Cámara de Psicología de Macedonia del Norte como su trigésimo octavo miembro de pleno derecho. Este gesto no es meramente administrativo: representa el reconocimiento de que una profesión ha alcanzado la madurez institucional suficiente para dialogar en igualdad con sus pares continentales. En un rincón de Europa que ha conocido profundas transformaciones políticas, la psicología organizada encuentra ahora un puente hacia están