Mientras la administración Trump domina el ciclo noticioso con movimientos geopolíticos y disputas comerciales, la ciudadanía estadounidense dirige su atención hacia una preocupación más antigua y persistente: la capacidad de sostener la vida cotidiana. Los precios de la energía, las hipotecas inalcanzables y una brecha creciente entre beneficios corporativos y salarios configuran un malestar que trasciende la política de titulares. En el horizonte, la irrupción de los centros de datos de inteligencia artificial como nuevo frente electoral sugiere que las tensiones entre progreso tecnológico y