La economía argentina está en recesión, no a dos velocidades

Destrucción de empleo registrado, cierre de miles de empresas y reducción severa del ingreso disponible de hogares argentinos durante el período de gobierno.
Casi 42 por ciento de la capacidad industrial permanece ociosa
La utilización de máquinas en fábricas argentinas está entre las más bajas registradas, evidenciando el colapso de la actividad manufacturera.
Mark

¿Por qué insisten en llamarla "economía a dos velocidades" si los datos muestran que una parte crece y la otra cae?

Mimi

Porque las palabras importan en política. "Dos velocidades" sugiere que todo avanza, solo que unos sectores más rápido. Pero si una parte retrocede cinco puntos mientras la otra avanza veinte, no es velocidad, es dirección opuesta.

Luke

Pero espera, ¿los números de Vectorial son públicos? ¿Hay otras consultoras que discrepan con esa lectura?

Mimi

Vectorial es una consultora reconocida, pero tienes razón en preguntar. El punto es que incluso si otros números varían un poco, la tendencia es clara: industria y construcción caen, sectores extractivos suben.

Mark

¿Y eso qué significa para una persona que trabaja en una fábrica?

Mimi

Significa que su fábrica reduce turnos, su salario real cae entre 15 y 50 puntos desde hace casi tres años, y su poder de compra se desmorona. El comercio donde compra vende menos, así que hay menos empleos disponibles.

Luke

Pero el gobierno diría que las exportaciones crecen 21 por ciento. ¿Eso no es positivo?

Mimi

Lo es, pero esas exportaciones son petróleo, gas, cobre, litio. No generan empleo local porque los módulos habitacionales se fabrican en China, los bienes de capital vienen de afuera. El efecto multiplicador interno es casi nulo.

Mark

Entonces, ¿por qué no se invierte en proveedores nacionales?

Mimi

Esa es la pregunta central. Un estudio de la CEPAL dice que la clave para transformar recursos naturales en desarrollo reside precisamente en proveedores nacionales y encadenamientos locales. Pero eso no está sucediendo.

Luke

¿Y cuánto tiempo puede durar esto? ¿Hay un punto de quiebre?

Mimi

Si el ingreso disponible sigue cayendo, el consumo seguirá deprimido, y la industria seguirá retrocediendo. Sin cambios estructurales, la recesión persiste aunque los términos de intercambio externos sean fabulosos.

Mark

Así que es una recesión rara.

Mimi

Muy rara. Normalmente las recesiones ocurren cuando los precios internacionales caen. Aquí caen con precios altos. Es una recesión de política económica, no de mercado.

  • Industria manufacturera cayó 4,9% interanual en julio de 2026
  • Ingreso disponible de asalariados 15-50 puntos por debajo de noviembre 2023
  • Sectores extractivos crecen 19 puntos mientras mercado interno retrocede 5 puntos desde noviembre 2023
  • Capacidad industrial utilizada: 58,2%, dejando 42% ociosa
  • Exportaciones crecen 21,4% pero impulsadas por petróleo, gas y minería

Industria, construcción y comercio caen mientras minería, hidrocarburos y agro crecen, creando una economía de enclave sin encadenamientos productivos locales. El ingreso disponible de familias cayó entre 15 y 50 puntos desde noviembre 2023, destruyendo empleo formal y deprimiendo consumo en sectores intensivos en trabajo.

La economía argentina está en recesión, no a dos velocidades como sostiene el gobierno. Mientras sectores extractivos crecen desacoplados del mercado interno, industria, construcción y comercio se contraen severamente.

Las palabras que elegimos para describir una crisis económica no son neutrales. Pueden iluminar lo que está sucediendo o pueden suavizarlo hasta hacerlo irreconocible. Durante el gobierno de Milei, ha predominado la segunda opción. Se ha hablado de una economía "a dos velocidades" y de movimientos "en serrucho", expresiones que evitan nombrar lo que realmente está ocurriendo: la economía argentina está en recesión.

La recesión técnica se define convencionalmente como dos trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado. El segundo trimestre de 2026 ya mostró retroceso, y la mayoría de las consultoras anticipa que el tercero también será negativo. Pero más allá de las formalidades estadísticas, los datos son contundentes. Durante meses han caído la industria, la construcción, el comercio y el consumo. Se han destruido puestos de trabajo registrados, han cerrado miles de empresas y ha disminuido el ingreso disponible de los hogares. El Estimador Mensual de Actividad Económica cayó en julio 2,9 por ciento respecto de junio y 1,4 por ciento interanual, registros excepcionalmente negativos fuera de episodios de crisis severas o de la pandemia. La consultora Vectorial advierte que si 2026 termina con una expansión cercana al 2 por ciento, será casi enteramente por el arrastre estadístico de 2025. Depurado ese efecto, la economía prácticamente no habrá avanzado durante el año.

La expresión "economía a dos velocidades" es engañosa porque sugiere que todos avanzan, aunque unos lo hagan más rápido que otros. Los datos muestran otra cosa. Tomando noviembre de 2023 como base 100, los sectores vinculados con recursos naturales —agro, pesca, minería e hidrocarburos— están cerca de 119 puntos, mientras que las actividades orientadas al mercado interno están alrededor de 95 puntos. Un grupo avanzó casi veinte puntos y el otro retrocedió cinco. No hay dos velocidades; hay dos direcciones. Lo que se ha consolidado es una economía de enclave.

Esta estructura funciona de manera particular. La minería, los hidrocarburos y las actividades agropecuarias aumentan la producción con un mercado interno deprimido porque su dinámica está desacoplada de la economía doméstica. Su demanda es fundamentalmente externa, sus precios se determinan en mercados internacionales y su competitividad descansa en la disponibilidad de recursos naturales. En cambio, la industria, la construcción, el comercio y una amplia franja de servicios tienen otra lógica. Están condicionados a la evolución de los salarios, el empleo, el crédito y la demanda doméstica. Cuando el ajuste reduce el poder adquisitivo de las familias, estas actividades reciben el impacto de manera directa. El índice de producción industrial manufacturera cayó en julio 4,9 por ciento interanual y 5,0 por ciento contra junio. La construcción retrocedió 4,5 por ciento interanual y 4,6 por ciento mensual. La utilización de la capacidad instalada industrial fue de apenas 58,2 por ciento, inferior al 58,4 por ciento de julio de 2025. Casi 42 por ciento de la capacidad industrial permanece ociosa. Una economía que utiliza apenas seis de cada diez máquinas disponibles no debería ser presentada como una que avanza a menor velocidad. Se está derrumbando.

El caso del proyecto cuprífero Vicuña en San Juan ilustra esta dinámica. La construcción de parte de su campamento será realizada por un consorcio encabezado por PowerChina y Beijing Chengdong. Los módulos habitacionales, con capacidad para entre 2.000 y 2.500 camas en una primera etapa y hasta 5.000 en su punto máximo, serán fabricados en China y trasladados a San Juan. De este modo, la producción de hidrocarburos de Vaca Muerta, la explotación minera del litio y el cobre dejan de funcionar como plataformas para ampliar el entramado productivo nacional y se convierten en islas exportadoras rodeadas por una economía doméstica debilitada. Un estudio de la CEPAL publicado en agosto de 2026 sostiene que cuando la minería funciona con encadenamientos productivos locales débiles, acentúa la primarización y limita la generación de empleo y valor agregado.

La otra expresión que se ha extendido es "serrucho", que describe movimientos de suba y baja. El problema aparece cuando cada recuperación de unas décimas se presenta como el comienzo de una reactivación. El dato inicial de junio mostraba una mejora mensual de 0,8 por ciento, pero con la información de julio fue corregido a apenas 0,3 por ciento. Lo que parecía una señal de recuperación quedó reducido a un movimiento menor dentro de una trayectoria mucho más débil. Lo relevante es observar la dirección predominante. En el núcleo donde se produce, trabaja y consume la mayor parte de la sociedad, la señal es clara. La industria y la construcción retroceden, el comercio no encuentra impulso, el consumo permanece deprimido y el empleo registrado se reduce mes a mes. Vectorial estima que el ingreso disponible de los asalariados se mantiene entre 15 puntos (salarios privados registrados) y 50 puntos (salarios del sector público nacional) por debajo de noviembre de 2023.

Algunos indicadores macroeconómicos muestran mejoras. Entre enero y agosto las exportaciones alcanzaron 67.248 millones de dólares, 21,4 por ciento más que un año antes, mientras las importaciones disminuyeron 2,6 por ciento. El superávit comercial récord se explica también por la recesión que deprime las importaciones. Se anuncian inversiones de gran escala vinculadas a actividades extractivas que relajan la restricción externa. Pero el debate económico no pasa por negar la existencia de esos recursos sino por decidir qué tipo de estructura económica se construye alrededor de ellos. En lo que va del gobierno de Milei, la economía creció apenas 2,2 por ciento, con las disparidades sectoriales ya mencionadas. En siete meses de este año, el avance fue de apenas 1,7 por ciento. El saldo es decepcionante pese a contar con términos de intercambio muy elevados y una abundante disponibilidad de dólares comerciales y financieros. Se trata de una recesión económica insólita porque las condiciones del sector externo son fabulosas. La recesión es consecuencia de decisiones de política económica que han consolidado una estructura desacoplada y primarizada.

Una economía que utiliza apenas seis de cada diez máquinas disponibles no debería ser presentada como una que avanza a menor velocidad. En realidad, se está derrumbando.
— Análisis de la situación industrial argentina
Se trata de una recesión económica insólita porque las condiciones del sector externo son fabulosas. La recesión es consecuencia de decisiones de política económica.
— Conclusión del análisis económico
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