La administración Trump ha intensificado presión contra Lula mediante designaciones terroristas, aranceles del 25% y críticas diplomáticas, mientras Lula mantiene alianzas con China, Rusia e Irán. Lula enfrenta erosión política interna: encuestas lo sitúan a solo 3 puntos del senador Flavio Bolsonaro, y ha deteriorado relaciones con Argentina al expulsar al embajador argentino.