Durante siglos, la humanidad ha buscado en la alimentación no solo sustento sino también remedio. Un ensayo clínico publicado en Cell Metabolism viene a remover certezas arraigadas: en personas con obesidad y prediabetes, la dieta cetogénica —rica en grasas y casi desprovista de carbohidratos— demostró beneficios cardiometabólicos superiores a los de la dieta mediterránea y a un régimen vegetal bajo en grasas. El hallazgo invita a reconsiderar que no es solo cuánto comemos, sino la arquitectura misma de lo que comemos, lo que puede inclinar la balanza entre la enfermedad y la recuperación.