Tarcísio de Freitas gana la reelección en primera vuelta con el 62,6%, mientras que Fernando Haddad, designado sucesor por Lula, obtiene solo el 36,4% en su cuarta derrota consecutiva. La derecha bolsonarista también captura los dos escaños del Senado, dejando fuera a las dos candidatas de Lula, Marina Silva y Simone Tebet, que estaban en empate técnico según las encuestas.
La derecha arrasa en São Paulo y debilita al sucesor designado de Lula
La derecha clásica se ha disuelto en la órbita bolsonarista
¿Por qué importa tanto que Haddad pierda en São Paulo? Es una gobernación estatal, no la presidencia.
Porque São Paulo es uno de cada cinco votantes brasileños. Es el estado más rico, más poblado. Y porque Haddad no es un candidato cualquiera: Lula lo ha designado públicamente como su sucesor. Cuatro derrotas seguidas lo debilitan enormemente.
Pero espera. ¿Lula realmente lo designó formalmente, o simplemente habló bien de él en público? Hay una diferencia.
Habló bien de él en público, varias veces. En la convención del partido en agosto le dirigió la palabra directamente, imaginando el país que le entregaría. Eso es bastante claro en términos de intención política.
¿Y qué pasa ahora con la sucesión de Lula? ¿Quién podría ser?
Esa es la pregunta que la izquierda se hace. No hay nadie obvio. En casi 40 años, el PT nunca ha presentado a la presidencia a nadie que no fuera Lula o alguien elegido por Lula.
Pero eso no significa que no haya otros candidatos posibles. Solo significa que el PT no los ha desarrollado. ¿Hay otros nombres en la izquierda que podrían competir?
El artículo no lo dice. Solo señala que Haddad era el designado y que ahora está debilitado.
¿Qué significa que Tarcísio sea "un futuro rival"? ¿Está claro que se presentará a presidente?
No está claro en el artículo. Dice que el empresariado lo prefería ver enfrentado a Lula en estas elecciones, y que ahora tiene una victoria contundente. Pero no hay confirmación de que vaya a ser candidato presidencial.
Es una lectura de lo que podría venir. Tarcísio tiene ahora una plataforma fuerte, una victoria clara, y pertenece al bolsonarismo. Eso lo posiciona como un posible rival presidencial.
¿Y la derecha clásica? ¿Desapareció realmente?
El artículo sugiere que sí, al menos en São Paulo. Alckmin, que era la referencia de esa derecha moderada, es ahora vicepresidente de Lula. Su partido apoyó a Tarcísio. La derecha moderada se ha absorbido en la órbita bolsonarista.
Der Puls
- Tarcísio de Freitas reelegido con 62,6% frente a 36,4% de Fernando Haddad
- Cuarta derrota consecutiva de Haddad, designado sucesor por Lula
- Derecha captura ambos escaños del Senado; quedan fuera Marina Silva y Simone Tebet
- São Paulo concentra 34 millones de votantes, uno de cada cinco brasileños
- Primera vuelta en gobernación paulista en 12 años
Tarcísio de Freitas gana la reelección en primera vuelta con el 62,6%, mientras que Fernando Haddad, designado sucesor por Lula, obtiene solo el 36,4% en su cuarta derrota consecutiva. La derecha bolsonarista también captura los dos escaños del Senado, dejando fuera a las dos candidatas de Lula, Marina Silva y Simone Tebet, que estaban en empate técnico según las encuestas.
Tarcísio de Freitas, exministro de Bolsonaro, es reelegido gobernador de São Paulo con el 62,6% de los votos, derrotando al petista Fernando Haddad en su cuarta derrota consecutiva y cuestionando la sucesión de Lula en la izquierda brasileña.
São Paulo votó el domingo y la derecha no dejó dudas sobre quién manda en el estado más poblado y rico de Brasil. Tarcísio de Freitas, el exministro de Jair Bolsonaro que gobernaba la provincia desde hace cuatro años, obtuvo su reelección en primera vuelta con casi dos tercios de los votos: 62,6% contra 36,4% para Fernando Haddad, el candidato de la izquierda. No fue una victoria ajustada. Fue un arrasamiento.
Pero lo que pasó en São Paulo trasciende los números de una gobernación estatal. Haddad, profesor universitario que fue ministro de Educación y alcalde de la capital, acumula ahora cuatro derrotas electorales consecutivas. Y Haddad no es cualquier candidato: es el hombre al que Lula ha señalado públicamente, en más de una ocasión, como su sucesor natural. En la convención del partido hace apenas dos meses, el presidente le habló directamente, imaginando en voz alta el país que le entregaría cuando dejara el cargo. Esa promesa se ve ahora más frágil que nunca.
La derrota de Haddad fue acompañada por un barrido más amplio. Los dos escaños del Senado también fueron para la derecha: Guilherme Derrite, exsecretario de Seguridad bajo cuyo mando casi se duplicaron las muertes causadas por la policía en 2024, y André do Prado, del partido de Bolsonaro y presidente de la Asamblea estatal. Las dos candidatas de Lula para esos mismos escaños, Marina Silva y Simone Tebet, ambas exministras suyas, quedaron fuera. Las encuestas las colocaban en empate técnico con los ganadores. No fue así.
São Paulo nunca ha sido territorio cómodo para la izquierda. El Partido de los Trabajadores nació en las fábricas del cinturón industrial paulista hace casi medio siglo, pero nunca ha logrado gobernar el estado. Sí colocó alcaldes en la capital en tres ocasiones, pero la gobernación siempre se le escapó. Durante 28 años, el Palacio de los Bandeirantes fue controlado por el PSDB, la centroderecha que dominaba el interior agrícola e industrial mientras crecía el rechazo al PT, alimentado por grandes escándalos de corrupción de las últimas dos décadas.
Lo notable de esta victoria es su carácter. Hace 12 años que no se elegía un gobernador en primera vuelta en São Paulo. Y hasta Tarcísio, los líderes de la derecha paulista siempre fueron moderados, del tipo que gobernó el país bajo Fernando Henrique Cardoso. Geraldo Alckmin, la gran referencia de esa derecha clásica, es hoy vicepresidente de Lula, y su partido apoyó la reelección de Tarcísio. Lo que esta elección muestra es cómo la derecha tradicional se ha disuelto dentro de la órbita bolsonarista. Tarcísio fue ministro de Bolsonaro y testificó en su defensa durante el juicio por la trama golpista que condenó al expresidente a más de 27 años de cárcel.
El desafío que enfrenta ahora la izquierda brasileña es más profundo que una derrota estatal. Con 80 años, Lula se presenta a un cuarto mandato presidencial. En casi cuatro décadas, el PT nunca ha presentado a la presidencia a nadie que no fuera Lula o alguien elegido por Lula. Esta es la décima elección presidencial desde el retorno de la democracia y la séptima en la que Lula es candidato. No hay, en este momento, una figura clara capaz de relevar al presidente cuando su tiempo termine.
São Paulo concentra más de 34 millones de votantes, uno de cada cinco brasileños. Es un trampolín político hacia la presidencia. Tarcísio sale de esta noche electoral como un éxito del bolsonarismo, pero también como algo más: un futuro rival. Buena parte del empresariado paulista lo prefería ver enfrentado a Lula en las próximas presidenciales. Ahora tiene una victoria contundente en el bolsillo y una plataforma desde la cual construir ese enfrentamiento.
Bemerkenswerte Zitate
Lula se dirigió a Haddad en la convención del PT e imaginó en voz alta el país que le entregaría cuando fuera presidente— Contexto de la cobertura