La depresión afecta a unos 322 millones de personas en el mundo, con mayor prevalencia entre mujeres, y su impacto económico se distribuye de manera desigual entre países. La reducción de la participación laboral y la productividad constituyen el principal mecanismo mediante el cual la depresión repercute sobre la economía global.
La depresión podría causar pérdidas de 12 billones de dólares en la economía mundial hasta 2050
Cada dólar invertido genera un retorno de cuatro dólares
¿Cómo llegaron los investigadores a una cifra tan específica como 12,4 billones de dólares?
Desarrollaron un modelo macroeconómico que incorpora cómo la depresión afecta la acumulación de capital humano y físico a lo largo del tiempo, no solo los costos sanitarios directos. Analizaron 154 países representando el 96% de la población mundial.
Pero ¿qué tan confiables son esas proyecciones hasta 2050? El intervalo de incertidumbre va de 10,4 a 14,9 billones. Eso es un margen bastante amplio.
¿Por qué hay tanta diferencia entre lo que cuesta la depresión en países ricos versus pobres?
Principalmente porque los países ricos tienen economías más grandes y más personas en el mercado laboral formal. Pero también porque el impacto sanitario y el económico siguen patrones geográficos diferentes.
Exacto. África subsahariana tendrá el 22,7% de los años de vida ajustados por discapacidad en 2050 pero solo el 3% de las pérdidas económicas. Eso refleja que el modelo mide principalmente pérdida de ingresos, no carga de enfermedad.
¿Cuál es el mecanismo principal por el que la depresión daña la economía?
La reducción de la participación laboral y la productividad. Los síntomas interfieren con el trabajo, y cuando aparece en la adolescencia o adultez temprana, afecta toda la trayectoria profesional.
Pero el modelo usa años vividos con discapacidad como indicador de pérdida de productividad, no medidas directas. Las diferencias culturales en cómo se reportan los síntomas también pueden introducir sesgos.
¿Hay alguna razón para pensar que estas cifras podrían ser conservadoras?
Sí. El cálculo principal no incorpora la mortalidad atribuible a la depresión más allá del suicidio, ni otras enfermedades concomitantes o conductas relacionadas con la salud que podrían estar vinculadas.
Y los costos de tratamiento se estimaron principalmente con datos estadounidenses ajustados. Eso podría no reflejar con exactitud las realidades asistenciales de otros países.
¿Entonces invertir en tratamiento realmente tiene sentido económico?
Según estudios citados, cada dólar invertido en tratamiento de depresión y ansiedad genera un retorno de cuatro dólares en mejoras de salud y productividad. La terapia cognitivo-conductual por Internet es particularmente costo-efectiva.
Eso suena bien, pero ¿cuántos de esos estudios fueron realizados en contextos de renta baja y media? Y ¿cuánto costaría realmente integrar salud mental en Atención Primaria en cada país?
Le Pouls
- 322 millones de personas viven con depresión en el mundo en 2023
- 12,4 billones de dólares en pérdidas económicas acumuladas entre 2025 y 2050
- 0,46% del PIB global previsto durante ese período
- Prevalencia 53% mayor en mujeres que en hombres
- Estados Unidos concentra 4,087 billones de dólares en pérdidas absolutas
La depresión afecta a unos 322 millones de personas en el mundo, con mayor prevalencia entre mujeres, y su impacto económico se distribuye de manera desigual entre países. La reducción de la participación laboral y la productividad constituyen el principal mecanismo mediante el cual la depresión repercute sobre la economía global.
Un estudio publicado en Nature Medicine estima que la depresión ocasionará pérdidas acumuladas de aproximadamente 12 billones de dólares en la economía mundial entre 2025 y 2050, equivalente al 0,46% del PIB global previsto.
Un estudio publicado en Nature Medicine ha cuantificado lo que hasta ahora era difícil de medir con precisión: el costo económico global de la depresión. Los investigadores estiman que entre 2025 y 2050, este trastorno mental ocasionará pérdidas acumuladas de aproximadamente 12,4 billones de dólares en la economía mundial, una cifra expresada en dólares de 2024. Para dimensionar esta cantidad, representa el 0,46% del producto interior bruto global previsto durante ese período, o lo que es lo mismo, un costo promedio de 1.429 dólares por persona en el planeta.
El análisis abarcó 154 países y territorios, cubriendo aproximadamente el 96% de la población mundial. Los investigadores desarrollaron un modelo macroeconómico sofisticado que no se limitó a calcular gastos sanitarios directos o pérdidas de productividad aisladas, sino que intentó estimar cómo la depresión afecta la acumulación de capital humano y físico a lo largo del tiempo. El contexto es relevante: en 2023, alrededor de 322 millones de personas vivían con depresión, casi 127 millones de hombres y 196 millones de mujeres. La prevalencia estandarizada por edad era de 3.810 casos por cada 100.000 habitantes, pero considerablemente más alta entre mujeres, con 4.611 casos por cada 100.000, frente a 3.005 entre hombres.
Las pérdidas no se distribuyen uniformemente. Estados Unidos concentra la mayor pérdida económica absoluta, con aproximadamente 4,087 billones de dólares, seguido por China con 2,072 billones y Reino Unido con 475.000 millones. Sin embargo, cuando se calcula el costo por habitante, el panorama cambia: Suiza registra la mayor carga per cápita con 12.251 dólares, seguida de Irlanda con 11.882 dólares y Noruega con 11.685 dólares. España, según el modelo, enfrentaría pérdidas acumuladas de 200.616 millones de dólares entre 2025 y 2050, equivalentes al 0,620% de su PIB previsto, con un costo por habitante de 4.421 dólares.
Las disparidades regionales son aún más pronunciadas. América del Norte presenta la mayor carga relativa al PIB con un 0,599%, seguida de Europa y Asia Central con un 0,506%. En términos per cápita, el costo oscila entre 10.730 dólares por persona en América del Norte y 229 dólares en África subsahariana. Aquí emerge una paradoja importante: los países de renta alta concentran el 63,5% de las pérdidas económicas mundiales atribuibles a la depresión, a pesar de representar una proporción mucho menor de la carga mundial de enfermedad. Mientras tanto, los países de renta media-baja concentran el 47,7% de los años de vida ajustados por discapacidad asociados a la depresión en 2050, pero únicamente el 9,8% de las pérdidas económicas estimadas.
El mecanismo principal mediante el cual la depresión impacta la economía es la reducción de la participación laboral y la productividad. Los síntomas característicos del trastorno—falta de energía, dificultades de concentración, pérdida de motivación—interfieren con las tareas cotidianas y laborales. Particularmente significativo es que la depresión suele manifestarse durante la adolescencia o la adultez temprana, etapas cruciales para la formación académica, el inicio de la trayectoria profesional y la construcción de la vida familiar. Cuando se prolonga durante años, sus consecuencias económicas se acumulan. El modelo también considera un segundo mecanismo: los gastos sanitarios pueden reducir los recursos disponibles para el ahorro y la inversión, afectando la acumulación de capital físico, aunque esta vía desempeña un papel considerablemente menor que la reducción de la fuerza laboral.
Los investigadores realizaron análisis adicionales para estimar qué ocurriría al incorporar la mortalidad por suicidio, que la literatura sitúa entre el 16% y el 60% de los fallecimientos por suicidio vinculados a depresión subyacente. Aplicando el escenario superior, la carga económica ascendería a aproximadamente 14 billones de dólares, casi un 10% más que en el escenario principal. Sin embargo, incluso con esta inclusión, las pérdidas relacionadas con morbilidad y productividad continúan siendo el componente principal.
Los autores enfatizan que el tratamiento de la depresión no debería contemplarse exclusivamente como un gasto sanitario. Estudios anteriores citados en el artículo estiman que cada dólar invertido en ampliar el tratamiento de la depresión y la ansiedad puede generar un retorno de cuatro dólares en forma de mejoras en salud y productividad. Entre las intervenciones destacadas está la terapia cognitivo-conductual a través de Internet, señalada como particularmente costo-efectiva en países de renta baja y media. Los investigadores también consideran fundamental aumentar la inversión en servicios de salud mental e integrar su atención en Atención Primaria, una estrategia que podría ampliarse en países con pocos recursos con una inversión anual aproximada de entre 1 y 5 dólares por persona. El estudio concluye que fortalecer la prevención y el tratamiento, mejorar el acceso a intervenciones psicológicas basadas en evidencia e incrementar la inversión en salud mental podría contribuir simultáneamente a reducir la carga de enfermedad, mejorar la participación laboral y la productividad, y favorecer el desarrollo económico a largo plazo.
Citations marquantes
La reducción de la participación laboral y de la productividad constituye el principal mecanismo a través del cual este problema de salud mental repercute sobre la economía— Estudio publicado en Nature Medicine
Cada dólar invertido en ampliar el tratamiento de la depresión y la ansiedad puede generar un retorno de cuatro dólares en forma de mejoras en salud y productividad— Estudios anteriores citados en el análisis